Santo problema

23/3/16 - 12:00 AM
Generalmente la religión y el fútbol van de la mano en los momentos cruciales. Sin embargo, para el Haití-Panamá ambas caras podrían terminar...

Panamá se juega la vida en pleno Viernes Santo, un día sagrado para la fe cristiana. La Iglesia cree que la fecha se debe respetar. / Foto Edwin González

  • Eduardo González ([email protected]) | @Edgonzalez29                                            

Generalmente la religión y el fútbol van de la mano en los momentos cruciales. Sin embargo, para el Haití-Panamá ambas caras podrían terminar riñendo ante la fecha tan sagrada para la fe cristiana, que coincide con el día del encuentro: Viernes Santo.

A todos los creyentes, seguramente un abuelo, un tío, el padre o la madre le habrán dicho alguna vez que esta es una fecha para abstenerse de toda actividad. Lo más saludable era quedarse en casa, quizás viendo por televisión alguna película de corte cristiano o asistir a las procesiones. Esto, en tanto, también se torna difícil, teniendo en cuenta que la hora del cotejo (6:00 p.m.) choca con la de estas actividades, y que dos de las principales televisoras del país, en ese horario, estarán transmitiendo el duelo de la eliminatoria mundialista de Concacaf.

"Si nos decimos cristianos de verdad, deberíamos haber guardado ese día", comentó a este medio Domingo Escobar, padre de la iglesia del Carmen de Juan Díaz.

"Hay un ambiente cultural cristiano que debemos respetar. A los que nos decimos cristianos nos tocaría imponer y hacer respetar ese día para contemplar la muerte del Señor. Este, junto a la resurrección, son la parte medular de la Semana Santa. Habiendo tantos otros días al año, que no pudiéramos separar ese día, dice mucho. Es una mentalidad un poco secularista, y de irle quitando el valor a esta tradición sagrada", añadió.

El religioso entiende que los futbolistas tienen una obligación "moral con Panamá", por lo que la decisión de jugar o no "quedaría en el fuero interno de la persona".

Por último, a los fanáticos les dice que un encuentro en Viernes Santo puede ser "una forma de incitar a que no se respete ese día y se violente la sacralidad" del mismo.