Si no tengo muchos 'likes', ¿no valgo nada?

16/1/18 - 07:15 AM

¿Qué tan importante es recibir uno o muchos me gusta en las redes sociales? Esta pregunta me ha martilleado la cabeza últimamente porque no alcanzo a comprender que por estos días midamos el cariño y aprecio de la gente en base a las interacciones que tenemos en Facebook, Instagram y demás plataformas. Dime cuántos 'likes' tienes y te diré cuánto te quiero.
 
Será que si únicamente obtengo 10 manitas arriba solo esa cantidad de gente me estima. Y porque a mi mejor amiga, mamá, novio o compañero de trabajo no le gustó la publicación, seguramente me quieren hacer un desaire o no saben apreciar mis ideas. ¡No, no podemos vivir a merced del qué dirán!
 
Como comunicadora comprendo perfectamente el poder de las redes, sería injusto generalizar y decir que todos  los que usan las mismas lo hacen por mera vanidad o en busca de fama. Siempre hay quienes son más sensatos y se apegan a la lógica, a ellos muy bien, pero los que no, ¿por qué traumarse?
 
Me ha tocado de cerca ver cómo la gente se vuelve loca porque su foto en la playa, con la mejor vista, solo tuvo 50 'likes'. Así como el hambriento espera con ansias un plato de comida, así aguardan, con celular en mano, ávidos a que la cifra aumente. Si al final el 'post' no llenó las expectativas, el botón de eliminar siempre es la mejor opción y aquí no ha pasado nada. No habrá transcurrido ni un día cuando las esperanzas renacerán y una nueva foto aparecerá. Lo hará porque la meta será rebasar aquella que un día arrasó con los  me gusta y se convirtió en la más vitoreada por los seguidores, amigos o fanáticos. Hay ranking, no se crea, aquí los números siempre mandan.
 
Ojo, no estoy hablando de la gente que publica 50 mil fotos al día, porque al cabo cada persona hace con su cuenta lo que desea y yo, en tal caso, si no me gusta y me harto,  tendré la opción de eliminarlo de mi lista de contactos. Mi punto es el sentimentalismo que hay detrás de las redes con los ya mencionados 'likes'.
 
Los me gusta son una parte del cariño digital, porque la otra involucra las demostraciones públicas. Es decir que mi pareja tendría que poner fotos o estados conmigo para probarme su afecto. Mis amigos y familiares tendrían que publicar profundos mensajes en redes para felicitarme por mis logros y confirmar así su cariño. Y así sucesivamente. Las exhibiciones deben gritarse a los cuatro vientos, de lo contrario no funcionan. Parece mentira que hayamos llegado a ese punto.
 
Casi todos los que tienen redes sociales lo habrán experimentado en algún tramo, otros ya lo habrán superado.
 
No podemos olvidarnos de disfrutar la vida, de los detalles. A veces por estar con la necedad de tomar buenas fotos, para que la cosecha sea buena, no apreciamos la compañía que tenemos al lado, el paisaje, el momento. El me gusta es pasajero y tal vez la persona que se lo regaló lo hizo más por inercia que por real aprecio.
 
Si quiere compartir mil fotos hágalo, pero que sea por usted y no por aprobación. No se hiera, no pisoteé su autoestima ni se compare con los demás. Sea feliz porque un 'like' no determina su valor como ser humano, muchos tienen miles y al final del día están solos. Preocúpese por recibir verdaderos abrazos (¿cuándo fue la última vez que le dieron uno?)  y por tener auténticos amigos,  pues cuando esté en problemas ellos serán los que le tenderán la mano porque en tal caso los innumerables  me gusta no le servirán de mucho.  Recuerde que detrás de la pantalla la historia es otra.

El Cuadro Azul

Karol Elizabeth Lara

Soy Karol Elizabeth Lara. En el (2014), me gradué de Licenciada en Periodismo, pero desde hace seis transito por este fantástico camino. Me fascinan los deportes, la letras y el campo. Tengo 26 años, nací en Penonomé, provincia de Coclé, y estudié en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá. Antes pasé por las aulas de la escuela Churuquita Grande, el Instituto Carmen Conte Lombardo y el Ángel María Herrera. De la inspiración que me dio este último colegio, atesoro con orgullo una medalla Guillermo Andreve.