Aumento para los educadores

10/7/06 - 11:00 PM

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El país necesita buenos educadores, con verdadera vocación por la enseñanza y bien pagados. En principio vemos con simpatía la aspiración de maestros y profesores por un aumento de salario. No obstante, mantenemos ciertas reservas que pasamos a explicar.
Primero, un aumento beneficiará sólo a los educadores que trabajan, no a los que esperan por un nombramiento que nunca llega. Y aunque sea cierto que no hay trabajo para todos, no es porque no haya necesidad de más y mejores maestros, sino porque no hay presupuesto para pagarles, ni aulas para alojarlos. La prueba palpable es el hacinamiento estudiantil y las escuelas multigrado donde un solo educador imparte clases a toda una escuela. Si todo el presupuesto de planilla se reparte entre quienes están nombrados, nada quedará para que ingresen mejores educadores, que se necesitan con urgencia. Hablemos de eso, de los buenos educadores.
En un sistema perfecto, no habría buenos educadores desempleados, ni permanecerían dentro del mismo los malos. Y es más, los buenos ganarían más sueldo que los malos. Pero, en el nuestro, cada vez que hay aumentos de sueldo, se reparten sin consideración a la calidad del servicio, que no es necesariamente coleccionar diplomas. Alguien puede pasar por una maestría sin que la maestría pase por él. La calidad es bastante más que créditos, es vocación es evaluación del trabajo y sobre todo del resultado. Un recién egresado de la Normal, puede arrojar, en términos de capacidad para enseñar, mejores resultados que un graduado universitario. Y eso se refleja en pruebas de evaluación. Si éstas revelan que aquél enseña más y mejor, debe ser mejor remunerado; mientras al último, debe reconocerse también su esfuerzo por formarse pero tomando igual en cuenta si sus alumnos están aprendiendo o no. Sólo así se justificarían los aumentos.