Polémica. El exembajador es famoso en el mundo por un incidente con su colega de venezuela

Cochez: ‘No quiero ser un buen pintor’

28/1/13 - 09:37 PM

Guillermo ‘Willi’ Cochez argumenta que vive del Derecho y que los cuadros que pinta los regala o vende a amigos. Próximamente realizará exposición en una galería local.

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Iranela Sánchez ([email protected]) / PANAMA AMERICA

En síntesis

  • El embajador de Venezuela lanzó fuertes cuestionamientos contra Cochez, a quien acusó de conspirar para desestabilizar a su país y desear la muerte del presidente Chávez.
  • “Señor embajador de Panamá, usted no es un político, ni diplomático, ni un caballero, señor embajador de Panamá, usted es un patán y para colmo, nadie se ha atrevido a decírselo, yo me voy a atrever, usted es un muy mal pintor”.
  • Roy Chaderton
  • Embajador de Venezuela en la OEA

El talento de Guillermo “Willi” Cochez como artista quedó en entredicho cuando el embajador de Venezuela en la Organización de Estados Americanos (OEA), Roy Chaderton, lo acusó airadamente de ser un “muy mal pintor”.

Cochez protagonizó un incidente diplomático con Chaderton en la sede de la OEA, que fue difundido ampliamente por los medios, debido a sus constantes críticas contra el gobierno de Hugo Chávez, lo que a la postre le costó su destitución del cargo.

“Willi” es reconocido por ser un político radical y abogado, pero, ¿es Cochez un mal pintor? A él lo tiene sin cuidado. “No vivo de la pintura sino de mi profesión de abogado. Para mí es un relajamiento espiritual. No tengo escuela de pintor ni tampoco quiero ser un buen pintor. Le regalo o vendo mis cuadros al que le gusten”, enfatizó.

La madera es el lienzo usado para crear sus obras “abstractas”, cargadas de su amor por la naturaleza y los colores de las cosas. La materia prima, algunas son “viejísimas” y, “las consigo en supermercados y construcciones”.

El pintoresco Valle de Antón es el lugar perfecto que aloja la creatividad de Cochez. Allí se encuentra ‘el estudio de Willi’, como cariñosamente lo llama. Varios pedazos de madera lo aguardan. ¿El motivo? Próximamente montará una exposición en una galería de la localidad. “A Panamá llego el 20 de febrero y para los meses de abril o marzo expondré mis creaciones”.

Y es que el pasado julio realizó una en las instalaciones de su residencia, en la cual vendió cinco cuadros que oscilaban entre 600 y 2 mil dólares.

Su paso por la OEA, que tiene su sede principal en Estados Unidos, sirvió para dejar algunas pinturas.

“Le regalé una al secretario general adjunto Albert Ramdin y a su secretaria Gisela Vergara, quien es panameña.

Otra está en la Biblioteca Cristóbal Colón, misma que obsequié cuando la Dra. Rosa María Britton se presentó. También a los colaboradores que me acompañaron tres años y medio durante mi labor diplomática”.

Esos son algunos de los legados artísticos dejados por el abogado en Norteamérica.