Depuración de malos directores de escuela

16/5/03 - 11:00 PM

  •                                             
La ministra de Educación, Doris Rosas de Mata, ha anunciado que siguen adelante los trabajos de auditoría de al menos 69 escuelas, al tiempo que ha exigido a otras la presentación de un informe sobre cómo gastaron los dineros asignados a sus centros. La Contraloría había revelado hace algunas semanas que sus pesquisas preliminares arrojaban irregularidades por monto de medio millón de balboas, sin que se descartara una ampliación de la cifra a medida que se extienden las investigaciones.
Pero son más de tres mil escuelas a nivel nacional para un puñado de auditores que tienen asignadas otras tareas. En esa circunstancia, es evidente que lo que se impone por el momento - y se está haciendo - es un muestreo de auditorías practicadas al azar. La ministra Mata ha declarado que las irregularidades afectan tanto a los fondos de ayuda a los centros escolares provenientes del Seguro Educativo como a los de las asociaciones de padres de familia.
Por lo pronto, según la alta funcionaria, han sido despedidos o separados diez directores en los últimos dos años, lo que es positivo como medida ejemplarizante para empezar. Lo negativo es que la Ley Orgánica de Educación no permita al Ministerio revelar los nombres de las personas y colegios involucrados, impidiendo de ese modo la correspondiente sanción moral, que muchas veces es más efectiva que las sanciones legales y administrativas que se arreglan, condonan y olvidan.
La sanción moral, de ordinario, queda gravitando sobre la persona y conciencia del responsable por mucho tiempo y, a veces, por generaciones. Y a falta de ley y autoridad para aplicar la justicia formal, ha de haber lugar para la justicia moral.
En cuanto a los medios de comunicación, no tenemos que sujetarnos a reserva alguna. Cada vez que tengamos noticias de malos manejos en las escuelas, lo revelaremos con nombre, pelos y señales. Porque la comunidad y los contribuyentes que pagan con sus impuestos los sueldos de los responsables y de todo el aparato educativo, tienen derecho a saber cómo se gastan sus aportes, quién lo está haciendo bien y quién lo está haciendo mal. Fuera de eso, está el pernicioso ejemplo que se proyecta sobre niños y jóvenes para quienes la impunidad y el “jueva vivo” es la regla suprema.
Así las cosas, en el problema de la depuración de malos directores y la ejecución de auditorías en los centros escolares, cabe dar a la ministra Rosas todo el respaldo posible y sumar a esa tarea a la Contraloría. Seguramente, cuando hayan rodado más cabezas y se difunda el buen ejemplo, se desalentará en el futuro la comisión de actos reprochables de ese tipo.