Sobre la gratitud en los seres humanos

19/8/11 - 06:43 PM

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En días pasados decía a los oyentes de mi programa radial, que debía haber un día dedicado a la gratitud.
Pero no un día en que las Naciones Unidas lo declare así universalmente, sino un día que el hombre, desde el fondo de su conciencia reconozca los favores y beneficios que ha recibido de otros hombres, sin que se le presione ni obligue ni elogie. (Me conformaría que esta virtud se cultivara en el espacio de mi municipio).

Decía Dale Carnegie que el hombre, desde el principio de la historia, ha sido muy poco dado a agradecer. Señalaba Carnegie, que ninguno de los leprosos a quienes curó Jesús, le dio las gracias. La ingratitud ha reinado en la historia. Todos saben la historia de Caín, del mismo Jesús, de Sócrates, de Julio César, y de tantos mártires-como Galileo- que padecieron por querer ayudar a la humanidad.

Un personaje de Vargas Vila decía: “ No le deis de comer al hambriento; no le deis de beber al sediento... Te esperará a la vera del camino para darte la puñalada…” Bueno, bueno, la cosa tampoco es así.

Insisto en la importancia de que, en cada municipio al principio, se cultivara, espontáneamente, la gratitud. Humildemente creo que yo he cultivado esa virtud. He tratado siempre de corresponder con la bondad y los beneficios que he recibido de cuantos me han hecho algún bien...

Hoy quiero darle las gracias públicamente, a mi estimado amigo el poeta Dimas L. Pitti, quien con motivo de mi cumpleaños ha publicado en diferentes medios de comunicación, los siguientes versos:

A Juan B. en su cumpleaños: En Chiriquí, el periodismo tiene un cultor consagrado, cuya vida ha dedicado al país sin egoísmo.

Le sirven para lo mismo el micrófono, la pluma, el juicio claro y, en suma, la cultura y el talento, que alumbran su pensamiento aunque haya noche o bruma.

Por la palabra y el acto se conoce al hombre honesto y en Chiriquí es prueba de esto Radioperiódico Impacto.

Un programa fiel y exacto en la verdad, su medida es la audacia agradecida, que hoy lustra con piedra pómez el nombre de Juan B. Gómez, en sus ochenta de vida (Dimas Lidio Pitty).

Me encontré en el café con el lic. César Sanjur, con quien hemos hablado varias veces del gran escritor argentino, Jorge Luis Borges. Y siempre recuerdo una frase que el escritor puso en boca de uno de sus personajes, y que Sanjur me envió como curiosidad de Borges. Decía: “ Yo no me conformo con odiar a mis enemigos, yo los calumnio”. Es tal la admiración que Sanjur siente por Borges, que un día, me contó que había ido a visitar su casa.