Una sola voz contra la obesidad infantil
Publicado 2003/12/22 00:00:00
- Humberto Cornejo O
Un novedoso programa de nutrición que recién empezó a aplicarse en las escuelas estatales de Estados Unidos podría ser considerado por el Ministerio de Educación de Panamá. El gobierno norteamericano fue enérgico y sacó de circulación las famosas máquinas de refrescos y golosinas.
Los resultados no han sido medidos aún. Es muy pronto, dice la nutricionista Itzel Velásquez, presidenta de la Asociación Panameña Para la Prevención y Tratamiento de la Obesidad (APPTO), lo cierto es que la medida consta ahora hasta en los boletines de calificación.
Se adicionó una categoría en la que se evalúa al niño obeso o en sobrepeso con una F (de fat o gordo, en inglés). La idea, señala Velásquez, es que tal como se califica puntualidad u orden y aseo, se identifique a aquellos estudiantes que podrían llegar a padecer la enfermedad o que ya corren riesgos en su salud.
"Es posible y lo sabemos, que el programa no se aplique todavía a nivel nacional pero si logramos que sea acogido el proyecto micro... es un gran avance", sostiene su promotora, luego de ponerlo en marcha en su clínica particular.
Había que hacer algo. La nutricionista admite que se "rompía la cabeza" imaginando un método que diera resultados en Panamá. Ella, al igual que otros galenos, habían fracasado más de una vez en su afán por lograr que estos pacientes, a su corta edad, mejoraran sus hábitos alimenticios para evitar enfermedades posteriores.
No hallaban el secreto. La metodología hasta entonces era anotar en papel lo que debían o no comer, "cantidades y demás, dietas rígidas, poca terapia familiar, poca atención por parte de las autoridades de salud, poca o ninguna terapia educativa en grupo", eso ocurría.
Sucede que al niño no se le daban razones ni se le hacía entender el porqué de tantos cambios. El Programa Educación Nutricional para Adolescentes y Niños (ACE por sus siglas en inglés), finalmente logró el cometido.
El ingeniero David Ulloa no conocía ACE, pero sí estaba convencido de que sus dos hijos, David Daniel, de 10 años y Daniela, de 5, seguirían su ejemplo. El pesaba hace unos meses 300 libras y recuerda que veía a sus niños y los sabía "gorditos, con sobrepeso", "me preocupaban", confiesa.
Fue esa su motivación para empezar a tratarse con el doctor Octavio Sousa, experto en obesidad y sobrepeso.
"Empecé a tomar leche descremada, dejamos de comer comida chatarra y a seguir los consejos del médico". David observaba a su padre y no le perdía rastro.
Desde entonces hacen ejercicios juntos y la filosofía de vida en el hogar Ulloa cambió notoriamente. Era más que estética la razón que lo impulsaba. Al deseo de que sus hijos crecieran sanos se añadían sus problemas respiratorios, de presión alta y triglicéridos.
En los Ulloa hay evidentemente "probabilidades hereditarias por arriba del 60%. Está presente un componente genético", aseguró Sousa a El Panamá América.
Pero cada caso debe estudiarse por separado. La doctora Velásquez anota varios factores al momento de tratar la obesidad; un ingrediente genético como podría ser el de David Daniel, el aspecto físico (que algún órgano no funcione correctamente como la tiroide), el tema sociocultural (forma de alimentarse) y el sedentarismo. Estos últimos con un porcentaje mayoritario de aparición.
ACE fue adaptado a las características socioculturales de nuestro medio. Al iniciar en el programa, el niño es evaluado para determinar si pertenecerá al grupo de prevención, cuyo tratamiento durará unas ocho semanas o al de riesgo, que se extenderá por cuatro meses.
Tal como se haría en las escuelas, los estudiantes, que en esta primera etapa tienen entre ocho y 10 años, se gradúan y reciben diplomas de reconocimiento.
El objetivo es que su experiencia sea llevada por ellos mismos, como los mejores agentes para transmitir la información a otros niños con padecimientos similares.
Ellos ahora serán conscientes de la importancia de la actividad física, "se les enseña que la punta de la pirámide del ejercicio es estar sentado".
Y es que la inactividad es uno de esos factores en los que la Organización Mundial para la Salud (OMS) sugiere especial énfasis. "Hay que combatir la epidemia del sedentarismo. Esa es la clave".
Un estudio de la Clínica Americana de Nutrición consultado por El Panamá América registró un vínculo entre el incremento de la obesidad y el crecimiento de la prosperidad social.
Según el informe, entre mayor es la prosperidad del país, más se alimentan los niños y menos se ejercitan.
Los investigadores revisaron la información de salud de las últimas dos décadas, en países como Brasil, China, Rusia y Estados Unidos.
En Rusia, la obesidad infantil disminuyó un poco, pero en los otros tres países aumentó. En China, el porcentaje aumentó en un quinto, mientras en Estados Unidos se duplicó con casi un 25% de niños obesos.
No obstante, los números más sorprendentes son expuestos por Brasil, donde la obesidad infantil se triplicó en los últimos 20 años.
Según los investigadores, en este período, el ingreso del Producto Interno Bruto (PIB) por persona se triplicó y el uso de la televisión aumentó considerablemente.
Y es que a lo frágil del terreno se suma otro inconveniente, por ser un bosque nuboso nunca deja de llover, incluso durante el verano, época en la que se estima se empiece el tramo dentro del PNVB (de El Respingo a La Chilena), llueve más que en invierno.
En un recorrido por el Sendero de los Quetzales se pudo comprobar que las lluvias se dan constantemente, e incluso hay sectores en donde el suelo ha perdido la capacidad de retención de agua y se apreciaron derrumbes naturales en varios puntos. Los precipicios son de grandes alturas, por lo que el proyecto será todo un reto a la ingeniería.
Por las condiciones del suelo, el mantenimiento del camino ecológico deberá ser continuo. El contrato del Estado con la empresa Constructora Urbana, S.A. (CUSA) no establece un monto de medidas de mitigación, ni dinero para su mantenimiento.
Se estima que se requerirán B/. 100 mil dólares anuales para el mantenimiento del camino ecológico.
Los resultados no han sido medidos aún. Es muy pronto, dice la nutricionista Itzel Velásquez, presidenta de la Asociación Panameña Para la Prevención y Tratamiento de la Obesidad (APPTO), lo cierto es que la medida consta ahora hasta en los boletines de calificación.
Se adicionó una categoría en la que se evalúa al niño obeso o en sobrepeso con una F (de fat o gordo, en inglés). La idea, señala Velásquez, es que tal como se califica puntualidad u orden y aseo, se identifique a aquellos estudiantes que podrían llegar a padecer la enfermedad o que ya corren riesgos en su salud.
"Es posible y lo sabemos, que el programa no se aplique todavía a nivel nacional pero si logramos que sea acogido el proyecto micro... es un gran avance", sostiene su promotora, luego de ponerlo en marcha en su clínica particular.
Había que hacer algo. La nutricionista admite que se "rompía la cabeza" imaginando un método que diera resultados en Panamá. Ella, al igual que otros galenos, habían fracasado más de una vez en su afán por lograr que estos pacientes, a su corta edad, mejoraran sus hábitos alimenticios para evitar enfermedades posteriores.
No hallaban el secreto. La metodología hasta entonces era anotar en papel lo que debían o no comer, "cantidades y demás, dietas rígidas, poca terapia familiar, poca atención por parte de las autoridades de salud, poca o ninguna terapia educativa en grupo", eso ocurría.
Sucede que al niño no se le daban razones ni se le hacía entender el porqué de tantos cambios. El Programa Educación Nutricional para Adolescentes y Niños (ACE por sus siglas en inglés), finalmente logró el cometido.
El ingeniero David Ulloa no conocía ACE, pero sí estaba convencido de que sus dos hijos, David Daniel, de 10 años y Daniela, de 5, seguirían su ejemplo. El pesaba hace unos meses 300 libras y recuerda que veía a sus niños y los sabía "gorditos, con sobrepeso", "me preocupaban", confiesa.
Fue esa su motivación para empezar a tratarse con el doctor Octavio Sousa, experto en obesidad y sobrepeso.
"Empecé a tomar leche descremada, dejamos de comer comida chatarra y a seguir los consejos del médico". David observaba a su padre y no le perdía rastro.
Desde entonces hacen ejercicios juntos y la filosofía de vida en el hogar Ulloa cambió notoriamente. Era más que estética la razón que lo impulsaba. Al deseo de que sus hijos crecieran sanos se añadían sus problemas respiratorios, de presión alta y triglicéridos.
En los Ulloa hay evidentemente "probabilidades hereditarias por arriba del 60%. Está presente un componente genético", aseguró Sousa a El Panamá América.
Pero cada caso debe estudiarse por separado. La doctora Velásquez anota varios factores al momento de tratar la obesidad; un ingrediente genético como podría ser el de David Daniel, el aspecto físico (que algún órgano no funcione correctamente como la tiroide), el tema sociocultural (forma de alimentarse) y el sedentarismo. Estos últimos con un porcentaje mayoritario de aparición.
ACE fue adaptado a las características socioculturales de nuestro medio. Al iniciar en el programa, el niño es evaluado para determinar si pertenecerá al grupo de prevención, cuyo tratamiento durará unas ocho semanas o al de riesgo, que se extenderá por cuatro meses.
Tal como se haría en las escuelas, los estudiantes, que en esta primera etapa tienen entre ocho y 10 años, se gradúan y reciben diplomas de reconocimiento.
El objetivo es que su experiencia sea llevada por ellos mismos, como los mejores agentes para transmitir la información a otros niños con padecimientos similares.
Ellos ahora serán conscientes de la importancia de la actividad física, "se les enseña que la punta de la pirámide del ejercicio es estar sentado".
Y es que la inactividad es uno de esos factores en los que la Organización Mundial para la Salud (OMS) sugiere especial énfasis. "Hay que combatir la epidemia del sedentarismo. Esa es la clave".
Un estudio de la Clínica Americana de Nutrición consultado por El Panamá América registró un vínculo entre el incremento de la obesidad y el crecimiento de la prosperidad social.
Según el informe, entre mayor es la prosperidad del país, más se alimentan los niños y menos se ejercitan.
Los investigadores revisaron la información de salud de las últimas dos décadas, en países como Brasil, China, Rusia y Estados Unidos.
En Rusia, la obesidad infantil disminuyó un poco, pero en los otros tres países aumentó. En China, el porcentaje aumentó en un quinto, mientras en Estados Unidos se duplicó con casi un 25% de niños obesos.
No obstante, los números más sorprendentes son expuestos por Brasil, donde la obesidad infantil se triplicó en los últimos 20 años.
Según los investigadores, en este período, el ingreso del Producto Interno Bruto (PIB) por persona se triplicó y el uso de la televisión aumentó considerablemente.
Y es que a lo frágil del terreno se suma otro inconveniente, por ser un bosque nuboso nunca deja de llover, incluso durante el verano, época en la que se estima se empiece el tramo dentro del PNVB (de El Respingo a La Chilena), llueve más que en invierno.
En un recorrido por el Sendero de los Quetzales se pudo comprobar que las lluvias se dan constantemente, e incluso hay sectores en donde el suelo ha perdido la capacidad de retención de agua y se apreciaron derrumbes naturales en varios puntos. Los precipicios son de grandes alturas, por lo que el proyecto será todo un reto a la ingeniería.
Por las condiciones del suelo, el mantenimiento del camino ecológico deberá ser continuo. El contrato del Estado con la empresa Constructora Urbana, S.A. (CUSA) no establece un monto de medidas de mitigación, ni dinero para su mantenimiento.
Se estima que se requerirán B/. 100 mil dólares anuales para el mantenimiento del camino ecológico.

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