El presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, pidió ayer la mediación internacional para resolver la crisis suscitada por el referéndum independentista y demandó que la Policía Nacional se retire de la región tras los sucesos de violencia de la víspera.
Añadió que el gobierno regional investigará violaciones de derechos humanos cometidos durante la jornada electoral.
Puigdemont exhortó a la Unión Europea a considerar el deseo secesionista de Cataluña como un problema europeo, y llamó al gobierno de Mariano Rajoy a aceptar la mediación. Dijo que en los próximos días en Parlamento regional pondrá en marcha un proceso para declarar la independencia, ya que una mayoría de votantes optó por el sí en la consulta.
Poco antes se informó que el Gobierno de Cataluña celebró una reunión a puerta cerrada para discutir los próximos pasos en su plan para declarar la independencia de España.
Las autoridades regionales dijeron que la votación, que España insiste en que es ilegal y no tiene validez, mostró que la mayoría de la población está a favor de la secesión.
Líderes catalanes acusaron a España de brutalidad policial y represión, mientras que el Gobierno central de Madrid elogió a las fuerzas de seguridad por un comportamiento firme y proporcionado.
Videos y fotografías de los enfrentamientos ocupaban las primeras páginas de medios de comunicación en todo el mundo el lunes.
Margaritis Schinas, de la Unión Europea, pidió el lunes a ambas partes que avancen de la confrontación al diálogo.
90% de los votantes en la consulta del domingo votaron a favor de la independencia de España, según las autoridades catalanas.
893 personas resultaron heridas en los enfrentamientos con la policía antimotines española, según fuentes hospitalarias.