Niños del dietilenglicol en el olvido, tras tragedia
- Mellibeth González
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- megonzalez@epasa.com
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- @GonzalezCalvo23
Han pasado doce años desde el anuncio del envenenamiento masivo, y los niños afectados ya son jóvenes que siguen arrastrando las secuelas.
Los pacientes afectados por dietilenglicol han salido a las calles en múltiples ocasiones para exigir justicia y atención por parte del Estado a sus necesidades. /Foto Archivo
Autorretrato de Stephanie "en su edad adulta", una de las afectadas. /Foto Cortesía
Un número sin determinar de panameños han tenido que vivir por años con una salud deteriorada, generada por el envenenamiento por dietilenglicol, una tragedia que tocó nuestro país en 2006.
Entre esos panameños, hay menores de edad que hoy arrastran las secuelas del consumo de una medicina adulterada y que tienen que batallar con el olvido de lo acontecido.
Uno de esos casos es el de Abimelec Domínguez, afectada por el tóxico, al igual que sus hijos, Víctor y Kevin, de 13 y 15 años, respectivamente.
De acuerdo con Domínguez, quien reside en Chitré, los pacientes afectados por dietilenglicol ya no son prioridad, pese a que cuentan con un carné que les confirma su estado.
Domínguez contó que cuando llegan a los hospitales, ya no son los primeros "como antes" y, de hecho, les quieren cobrar las consultas.
"Ya nosotros somos iguales a otros pacientes con otros problemas de salud, a pesar de que la Caja de Seguro Social (CSS) nos ha envenenado; nos tienen como a cualquier otro paciente", narró.
Los hijos de Abimelec presentan constante cansancio, dolores en los huesos, calambres o asma, problemas que le atribuyen a la ingesta de dietilenglicol.
Se pensaba que los pequeños, con el tiempo, mostrarían mejoría, sin embargo, no ha sido el caso, según su madre.
Abimelec dijo que ya perdió la cuenta de lo que ha tenido que invertir en la salud de sus hijos y en ella misma.
Los pacientes afectados por dietilenglicol tienen derecho a una pensión vitalicia de 600 dólares mensuales y reciben atención integral en el Centro Especializado de Toxicología de la CSS o en las unidades de enlace, ubicadas en distintas provincias del interior del país.
Sin embargo, a veces la pensión no les es suficiente. Necesitan ser atendidos de inmediato y siempre se encuentran con procesos burocráticos.
En 2015, las autoridades de la CSS dieron a conocer que a los pacientes se les dispensan todos los medicamentos necesarios para su tratamiento y aquellos que no se encuentren en farmacia o están fuera del cuadro básico se compran por caja menuda del Centro Especializado de Toxicología.
Un panorama similar vive Dilia Cuellar, cuya hija Stephanie, de 17 años, es una de las afectadas.
En este punto, Cuellar ya ha pensado en los efectos que a futuro podría traer para la chica porque se trata de una adolescente.
"Como madre, uno no sabe a qué niveles ya ha llegado ese medicamento, a futuro nadie lo sabe, es como una incógnita", contó.
Incluso, no solo ha visto afectaciones físicas en su hija, sino también emocionales.
La joven sufre de dolores de piernas, estómago, cabeza, su visión en el ojo izquierdo se está debilitando y presenta una pierna inflamada.
Para Cuellar, casos como el de su niña han quedado en el olvido al transcurrir los años.
La madre también vislumbra otro punto: el no poder seguir atendiendo a su hija en Especialidades Pediátricas y tener que, en caso de hospitalización, llevarla a una sala en el Complejo Hospitalario de la CSS.
"Ese paciente debe ser atendido en un hospital con todas las condiciones porque ninguna de esas víctimas tiene la culpa de estar enferma", señaló.
Además, les resulta difícil conseguir un seguro privado.
"Hay un estigma; no te lo aceptan", contó con pesar la madre.

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