Cantus Interruptus
Textos cautivos de Borges
Fue un lector voraz, leyó 370 "el día 24 de abril de 1937, de dos y cuarto de la tarde a nueve menos diez de la noche".
(Parte I)
Antes de cumplir cuarenta años, Jorge Luis Borges podía escribir con claridad asombrosa sobre la creación literaria de centenares de autores, de los que conocía no solo sus obras principales, sino las suplementarias. Tarea fácil para un lector voraz, que sin jactarse leyó las trescientas setenta páginas de "María" de Jorge Isaacs, "el día 24 de abril de 1937, de dos y cuarto de la tarde a nueve menos diez de la noche". Del prolífico y libertino escritor británico H. G. Wells, por ejemplo, Borges puede comentar con holgada exquisitez "El hombre invisible", "La isla del doctor Moreau", "Los primeros hombres en la luna" y "La máquina del tiempo"; que considera sus mejores novelas. Sin embargo, la exégesis de Borges se extiende a "El caso Plattner", "Los ocultos lugares del corazón", "Mundos nuevos por mundos viejos", "El porvenir en América", "Anticipaciones", "El alma de un obispo", y una larga lista de obras secundarias.
El principal lector de aquellos escritos analíticos es lectora; la señora burguesa que compra cada dos semanas la revista porteña "El Hogar". Algunos ensayos, biografías y reseñas de la revista, fueron recopilados y reordenados en el libro "Textos cautivos", publicado por Tusquets Editores y luego por Alianza Editorial, que es como me llegan. Hace varios años, Mario Vargas Llosa comentó en un artículo que "una de las rarezas de estos textos es que Borges se ha leído de principio a fin los textos que reseña". Por la precisión de la prosa no podría ser de otra manera. Sin embargo, la cantidad de autores y obras en "Textos cautivos" impresiona. Rodrigo Rey Rosa admite desconocer todos los escritores que Borges mencionaba cuando él empezó a leer sus libros. Es probable que pase a menudo y que el escritor guatemalteco no sea el único que al enfrentarse al universo Borges desconozca gran parte de su inmensidad literaria. En "Textos cautivos" nos extrañan Pearl Kibbe, Hilaire Belloc, Ernest Bramah, Theodore Francis Powys, Frank Percy Crozier, Ethel Stefana Drower y muchísimos más.
La mayoría de los escritores reseñados en "El Hogar" estaban vivos y en plena producción. Alguno seguramente leyó las reseñas. Borges no escatima el elogio sincero o la crítica mordaz cuando lo cree conveniente: "Tagore es incorregiblemente impreciso. En sus mil y un versos no hay tensión lírica y no hay, tampoco, la menor economía verbal". Y corrobora la crítica al escritor calcutense, citando uno de sus poemas que él mismo traduce.
"Releer es más importante que leer", dice el maestro y "Textos cautivos" es un libro de muchas lecturas. A él regresaremos la próxima semana.

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