De la alianza de independientes

06/3/18 - 12:00 AM
Los partidos están arrinconados como barcos viejos inservibles en las costas, con sus cascos, como panzas al aire a punto de reventar de animales muertos, corroídos sus metales y carcomido su maderamen, y debajo, como un paraguas, sus directivos tratando de retener a los miembros que se les escapan para no morir ahogados.

  • Miguel Angel Canales Flaaut/ [email protected]                                            

Dijeron los antiguos que la naturaleza del humano está constituida por tres fuertes deseos: posesión de riqueza, adquisición de honores y satisfacción sexual. Las personas entran en política buscando, en mayor o menor grado, satisfacer alguno de estos deseos. Cuando se hacen compulsivos, llega la corrupción.

Soy firme creyente de que la democracia se desarrolla mejor a través de partidos políticos. Hasta he sido dogmático, sin embargo, llegan momentos de revisar las creencias para averiguar porqué en nuestro país no funcionan adecuadamente, y en esa etapa estoy. Me pregunto ¿qué les está pasando que se han deteriorado de tal manera que nadie los quiere? Sin embargo están obesos de copartidarios. ¿Cuál es el misterio? Y no encuentro respuestas adecuadas. He acudido a la fuente originaria de los pensadores políticos y ellos están en la misma situación. La respuesta que suponen es que nacieron mal porque el humano lleva en sí maldad, envidia, codicia, miedo y ambición de poder, que disimula, pero que con frecuencia aflora. Por seguridad se junta en conglomerados, no le importa con quien. No le interesa la verdad sino su seguridad y cree que de ese modo está protegido.

Los políticos, de las lecciones de la evolución de Darwin solo absorbieron aquello de la sobrevivencia del más fuerte entendiéndolo como el más fornido, más rico, más competitivo, más cínico, y, por aditamento, más deshumanizado. También se hicieron “cultos”; algún asesor les dijo que había un filósofo, Thomas Hobbes, que estaba de acuerdo con ellos y que había escrito que el hombre es el peor enemigo del hombre, y eso les dio suficiente motivo para alegar que ellos no son enemigos, pero no dicen que asesinan moralmente a sus contrarios.

En su actuar hay ausencia de valores de convivencia; no les interesan los derechos humanos y no tienen compasión. Lo demostraron fehacientemente ante los medios cuando atacaron a una funcionaria que ya estaba dejando el puesto y que padecía enfermedad mortal. Asimismo hicieron con un par de abogadas que habían sido designadas para un puesto importante, que aceptaron, confirmando la aseveración de los filósofos, y ellas, cándidamente, se sometieron a la tortura de ser exhibidas públicamente. No lograron el puesto. Y así se tratan unos a otros, para verlos luego, hipócritamente abrazándose y besándose en público, como esos que quieren ser parejas del mismo sexo, y expresar con desparpajo: “somos adversarios, no enemigos”

Hoy los partidos están arrinconados como barcos viejos inservibles en las costas, con sus cascos, como panzas al aire a punto de reventar de animales muertos, corroídos sus metales y carcomido su maderamen, y debajo, como un paraguas, sus directivos tratando de retener a los miembros que se les escapan para no morir ahogados por la marejada de críticas que le caen. Ya no dan más y pareciera que tienen el mismo destino de los dinosaurios. No les cantaré el réquiem. Pero entonces ¿qué los reemplazará?

La libre postulación a la presidencia, que está regulada por Ley en Panamá, a la cual me he opuesto desde que se incluyó como alternativa a los partidos y he explicado con razones lógicas en otros escritos.

Hoy se me asemejan a competencia de kayaks en que cada cual rema para sí mismo mirando al frente buscando llegar primero, a como de lugar, sin importar que a los compañeros se les voltee su kayak y naufraguen, porque es competencia por un gran premio.

Ahora ha aparecido una novedad. Varios de estos candidatos independientes han decidido unir fuerzas, porque saben que solos no llegan. El humano por sí solo no funciona, necesita de otros. Parece que algún sabio les habló del principio de las aves migratorias que siempre viajan en formación de lanza, con un líder por delante dando onda de vuelo a los que vienen detrás y cuando ese líder se cansa llega otro a remplazarlo, de esa manera todos llegan al destino propuesto. Parece interesante la Alianza que se han propuesto, y parece buena que ya hay enemigos tratando de hundir sus botes. Los enemigos no son los partidos, que solo son muñecos de ventrílocuos, sino sus dueños, los grandes poderes económicos, que hoy se encuentran enfrentados en una lucha de codicia por la eliminación por completo, de tierra arrasada hasta el exterminio físico, del contrario o de su muerte civil, moral, económica junto con su familia por varias generaciones. También tienen sus candidatos independientes. No dejan nada al azar.

El independiente deberá saber que al unirse deja la independencia, que conlleva el sacrificio del renunciamiento, dejar a un lado su propia ambición de caudillismo y demagogia y aceptar los acuerdo a los que lleguen. Recordar que solo la gente honesta cumple su palabra, de hecho, y de derecho cuando es necesario. Si esta Alianza pega, se conoce de inmediato quiénes formarán el ejecutivo, con programas y planes que pudiera ser una nueva forma de gobernar.

Las razones que han expresado los componentes de esa Alianza me dan confianza, por ahora, para echar a un lado mi reticencia hacia la libre postulación y apoyarlos. Estoy dispuesto a dejar mis viejas creencias y entrar a un nuevo paradigma político.