Estadísticas criminales que angustian al pueblo

04/3/18 - 12:00 AM
La oligarquía mediática promueve la "política del espectáculo" y en el marco de la división del trabajo político procura desviar la atención de los reales problemas de las mayorías irredentas, dándole relevancia a temas subalternos como el "affaire" Martinelli y, por otro lado, procura ocultar que las conductas criminales en contra de la administración pública .

  • Antonio Saldaña | [email protected] |                                             

Es una realidad innegable que existe una diferencia abismal entre la agenda política y mediática de la oligarquía y las zozobras en el diario vivir del panameño de a pie derivadas de las carencias, precariedad e inseguridad ciudadana. Por ejemplo, mientras que la clase dominante celebra el hecho de que la economía panameña es la de "mayor crecimiento de la región": 4.9% en el 2016 y 5.8% en el 2017; oculta maliciosamente que el 19.1% o 777 mil 752 personas en Panamá viven en condiciones de "pobreza multidimensional" (carencia de agua potable, energía eléctrica, acceso a la salud, educación, etc.), lo cual constituye el equivalente al 12.2% o 138 mil 410 hogares del país. (MEF: 2017).

Por otro lado, la política de seguridad pública no está definida en función de la realidad criminal nacional, por el contrario, en gran medida le sirve sin reciprocidad alguna a la nación más consumidora de drogas del planeta. En efecto, los estamentos de protección destinan alrededor 15 mil unidades y cientos de millones de dólares (Senafront, Senan) del presupuesto nacional, al supuesto combate del "narcotráfico"; sin embargo, las estadísticas criminales indican que este ilícito es marginal, 83 y 38 incidentes o denuncias verificadas en los años 2015 y 2016, respectivamente.

La oligarquía mediática promueve la "política del espectáculo" y en el marco de la división del trabajo político procura desviar la atención de los reales problemas de las mayorías irredentas, dándole relevancia a temas subalternos como el "affaire" Martinelli y, por otro lado, procura ocultar que las conductas criminales en contra de la administración pública han aumentado significativamente en los años 2015 y 2016, es decir, se han reportado 133 y 210 casos de peculado, corrupción de funcionario y otros delitos contra la hacienda pública, verificados, como se puede apreciar, durante este gobierno que se autodenomina adalid de la lucha contra la corrupción.

Pero los cinco jinetes del apocalipsis criminal panameño que tienen a la población en estado de "shock" en todo el territorio nacional son en su orden de recurrencia, el delito contra el patrimonio, 27 mil 675 denuncias; delitos contra el orden jurídico familiar y el estado civil, 22 mil 126 incidencias; delitos contra la integridad sexual, 3,247 hechos; delitos contra la vida e integridad personal, 3,024 eventos, y delitos contra la seguridad colectiva, 1,773 casos en el año 2016.

Dentro de estas categorías delincuenciales los tipos de transgresiones de mayor frecuencia son: en los delitos contra el patrimonio, el hurto con 15 mil 983 y el robo con 7,722 incidencias. En los delitos contra del orden jurídico familiar, la violencia doméstica con 19 mil 711 casos. En los delitos contra la libertad e integridad sexual se destaca la violación carnal con 1,286 actos. En los delitos contra la vida e integridad personal sobresale el ilícito de lesiones personales con 2,511 sucesos y en los delitos contra la seguridad colectiva suma la mayor cantidad la contravención por posesión ilícita de arma de fuego con 752 denuncias. Dicho de otra manera, roban y hurtan nuestro patrimonio personal, intimidan a los más vulnerables del núcleo familiar (mujeres, niños y adultos mayores), violan a niños de nuestro entorno hogareño y proliferan los robos y homicidios a mano armada. Esta es la realidad cuantitativa de la criminalidad que agobia al pueblo panameño.

En conclusión, los poderes fácticos, la "clase política" y la mayoría de los medios de comunicación social ocultan esta verdad, la cual pone una distancia insondable entre el discurso demagógico de la oligarquía y el panameño de a pie que carga sobre su humanidad esta angustiosa e insostenible situación de violencia e inseguridad ciudadana. ¡Así de simple es la cosa!

Periodista y abogados