Momentos con Gladys De La Lastra
Publicado 2005/11/10 00:00:00
- Néstor Jaén
En este mes de los difuntos y de la patria quiero escribir sobre Gladys De La Lastra. Tal vez suenen muy personales en cuanto a mí se refiere, pero no olvidemos que "recordar es vivir".
Mi relación con Gladys se remonta a nuestros años mozos en Penonomé. Eramos parientes y amigos y, muchos años más tarde, ambos compusimos cantos religiosos con ritmos panameños. Ella, sin duda, con una proyección mucho más amplia y de renombre por sus laureadas composiciones dedicadas al terruño y a la Patria.
Hoy no voy a hacer una reseña biográfica de Gladys. Sólo quiero recordar algunos momentos hermosos que nos tocó compartir y que la pintan de cuerpo entero. El primer cuadro que me viene a la mente se ubica en el parque de Penonomé tal vez a los inicios de los años 50. Gladys, con su guitarra, canta a plena voz la canción del trío Los Panchos, entonces muy de moda, "Usted" y junto a ella, un grupo de muchachas y muchachos le hacemos coro. Fue un rato tan bonito, alegre y fraterno que nunca lo he olvidado. Poco tiempo después ella organizó un reinado juvenil y me eligió como edecán de la reina Zuleika Solé (q.d.D.g.). También fue una experiencia muy gratificante en la que Gladys fue el alma de la actividad. Era una líder.
Y ahora, en un salto de varias décadas, a mediados de los años 90, ambos participamos en una peregrinación a Tierra Santa en la que Gladys puso de manifiesto su profunda fe cristiana, su "nacionalismo musical"y su carácter fuerte y exigente. En Belén, donde nació Jesús, celebramos una misa en la que el ritmo típico panameño se hizo presente con mucho fervor y en otra ocasión, en un restaurante muy grande, en las cercanías del Mar Muerto, Gladys, acompañada al piano por los talentosos Manuelita Núñez y Simón Jaén, mi hermano, se dio gusto cantando "Panamá soberana", Tengo, tengo, tengo", y otras tamboreras y fue tal la alegría que numerosos turistas se levantaron de sus mesas y con banderitas panameñas que les prestamos, empezaron a bailar con mucho entusiasmo nuestros ritmos y a gritar repetidamente "Viva Panamá".
En cuanto a su carácter fuerte y exigente puedo decir que tuvimos varias discusiones porque Gladys, por su gran religiosidad, quería hacer cosas contrarias a su salud o claramente inconvenientes, como por ejemplo con su pierna enferma caminar por tres horas en el Viejo Jerusalén en donde estuvo Jesús, recoger cuanta piedra podía de los lugares santos (y no precisamente piedras pequeñas) y empeñarse en traerse en varios galones "toda el agua del río Jordán"... Gladys se molestaba con mis advertencias pero siempre al final nos pedíamos mutuamente perdón con gran efusión afectiva . Así era ella.
Para terminar, mis últimos encuentros con Gladys fueron más bien tristes: una mujer en su aspecto físico tremendamente desmejorada por sus enfermedades y con grandes apuros económicos. Gracias a las ayudas de sacerdotes y personas laicas la estuve apoyando, aunque no tanto como Gladys lo necesitaba, pero ella siempre lo agradecía de un modo alegremente "explosivo". Algunas personas quisimos gestionarle una pensión especial por parte del Gobierno o de alguna institución, pero la muerte la sorprendió antes de que pudiéramos realizar nuestro deseo.
Que Dios le premie a Gladys toda su vida cristiana y específicamente sus aportes musicales tanto a la Patria como a la Iglesia.
Además, sirve de bactericida, ya que evita el crecimiento de bacterias y moho en el producto.
Después de este paso, la masa procede a ser cortada en cuadros.
En este paso hay que tener cuidado para luego posesionarla en cada molde de metal donde se prensa y es empacada en bloques o en cuadritos, según la demanda de la clientela y están listos para la venta en el mercado.
Mi relación con Gladys se remonta a nuestros años mozos en Penonomé. Eramos parientes y amigos y, muchos años más tarde, ambos compusimos cantos religiosos con ritmos panameños. Ella, sin duda, con una proyección mucho más amplia y de renombre por sus laureadas composiciones dedicadas al terruño y a la Patria.
Hoy no voy a hacer una reseña biográfica de Gladys. Sólo quiero recordar algunos momentos hermosos que nos tocó compartir y que la pintan de cuerpo entero. El primer cuadro que me viene a la mente se ubica en el parque de Penonomé tal vez a los inicios de los años 50. Gladys, con su guitarra, canta a plena voz la canción del trío Los Panchos, entonces muy de moda, "Usted" y junto a ella, un grupo de muchachas y muchachos le hacemos coro. Fue un rato tan bonito, alegre y fraterno que nunca lo he olvidado. Poco tiempo después ella organizó un reinado juvenil y me eligió como edecán de la reina Zuleika Solé (q.d.D.g.). También fue una experiencia muy gratificante en la que Gladys fue el alma de la actividad. Era una líder.
Y ahora, en un salto de varias décadas, a mediados de los años 90, ambos participamos en una peregrinación a Tierra Santa en la que Gladys puso de manifiesto su profunda fe cristiana, su "nacionalismo musical"y su carácter fuerte y exigente. En Belén, donde nació Jesús, celebramos una misa en la que el ritmo típico panameño se hizo presente con mucho fervor y en otra ocasión, en un restaurante muy grande, en las cercanías del Mar Muerto, Gladys, acompañada al piano por los talentosos Manuelita Núñez y Simón Jaén, mi hermano, se dio gusto cantando "Panamá soberana", Tengo, tengo, tengo", y otras tamboreras y fue tal la alegría que numerosos turistas se levantaron de sus mesas y con banderitas panameñas que les prestamos, empezaron a bailar con mucho entusiasmo nuestros ritmos y a gritar repetidamente "Viva Panamá".
En cuanto a su carácter fuerte y exigente puedo decir que tuvimos varias discusiones porque Gladys, por su gran religiosidad, quería hacer cosas contrarias a su salud o claramente inconvenientes, como por ejemplo con su pierna enferma caminar por tres horas en el Viejo Jerusalén en donde estuvo Jesús, recoger cuanta piedra podía de los lugares santos (y no precisamente piedras pequeñas) y empeñarse en traerse en varios galones "toda el agua del río Jordán"... Gladys se molestaba con mis advertencias pero siempre al final nos pedíamos mutuamente perdón con gran efusión afectiva . Así era ella.
Para terminar, mis últimos encuentros con Gladys fueron más bien tristes: una mujer en su aspecto físico tremendamente desmejorada por sus enfermedades y con grandes apuros económicos. Gracias a las ayudas de sacerdotes y personas laicas la estuve apoyando, aunque no tanto como Gladys lo necesitaba, pero ella siempre lo agradecía de un modo alegremente "explosivo". Algunas personas quisimos gestionarle una pensión especial por parte del Gobierno o de alguna institución, pero la muerte la sorprendió antes de que pudiéramos realizar nuestro deseo.
Que Dios le premie a Gladys toda su vida cristiana y específicamente sus aportes musicales tanto a la Patria como a la Iglesia.
Además, sirve de bactericida, ya que evita el crecimiento de bacterias y moho en el producto.
Después de este paso, la masa procede a ser cortada en cuadros.
En este paso hay que tener cuidado para luego posesionarla en cada molde de metal donde se prensa y es empacada en bloques o en cuadritos, según la demanda de la clientela y están listos para la venta en el mercado.

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