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	<title>Panamá América</title>
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    <description>Panama America</description>
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		<category>Sociedad</category>
		<pubDate>2026-04-23T00:00:00-05:00</pubDate>
		<title><![CDATA[El auge de las mujeres en la ingeniería biomédica ]]></title>
		<author><![CDATA[Cristabel Escala | cescala@epasa.com | @PanamaAmerica]]></author>
		<description><![CDATA[Desde el 2025, la ingeniera biomédica Maricarmen León es la primera mujer que lidera la Asociación.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[La ingeniería biomédica es una disciplina que aplica los conocimientos de la ingeniería para dar solución a problemas en el ámbito de la salud, contribuyendo directamente a mejorar la calidad de la atención médica y la seguridad de los pacientes.
En Panamá, esta carrera ha experimentado una evolución significativa en las últimas décadas, especialmente en la participación femenina, lo que refleja un cambio en la percepción social sobre el papel de la mujer.
Las primeras promociones de ingenieros biomédicos estuvieron integradas en su mayoría por hombres. Históricamente, por cada siete hombres que estudiaban esta carrera, solo una mujer estaba en ese grupo.
Ernesto Ibarra, presidente del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE), explicó que las primeras promociones de ingenieros biomédicos en Panamá estaban conformadas por profesionales graduados en el extranjero, ya que el país no contaba con programas académicos especializados en esta área.
Fue en el año 1999 cuando la ingeniería biomédica comenzó a dictarse formalmente en Panamá. En la Universidad Latina, la ingeniería biomédica posteriormente, en la Universidad Especializada de las Américas, el técnico.
Participación femenina
Hoy día las cifras muestran cómo las mujeres se han interesado en este campo. Actualmente, alrededor del 60 % de los estudiantes de ingeniería biomédica son mujeres, mientras que el 40 % son hombres, lo que convierte a esta especialidad en una de las ingenierías con mayor representación femenina en el país, señaló Ibarra.
Las mujeres están ocupando cargos de jefatura en hospitales como el Oncológico Nacional, The Panamá Clinic, San Fernando, y en todos los hospitales pediátricos del país son jefas, manifestó Ibarra.
Un rol esencial
La ingeniería biomédica cumple una función fundamental en los hospitales y centros de salud, ya que garantiza que los equipos médicos funcionen correctamente y cumplan con los estándares de seguridad establecidos.
Todos los dispositivos médicos siguen procedimientos técnicos definidos por los fabricantes, y es el ingeniero biomédico quien verifica que estos se cumplan antes de que los equipos sean utilizados en la atención de los pacientes, sostuvo el ingeniero.
Entre los equipos que requieren la intervención de estos especialistas se encuentran los sistemas de hemodiálisis utilizados en pacientes con enfermedades renales, los aceleradores lineales empleados en tratamientos contra el cáncer, los marcapasos y los implantes cocleares colocados durante procedimientos quirúrgicos, así como los monitores de signos vitales en las unidades de cuidados intensivos.
El crecimiento de la ingeniería biomédica en Panamá refleja el avance de la ciencia y la tecnología en el sector salud, así como la necesidad de profesionales altamente capacitados para responder a los nuevos desafíos médicos. Más allá de las cifras, este cambio en la disciplina refleja el papel protagónico de las mujeres en áreas de ciencia, tecnología e ingeniería.
 
 
 

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		<category>Sociedad</category>
		<pubDate>2026-04-21T17:30:00-05:00</pubDate>
		<title><![CDATA[De ama de casa a educadoras, la historia de superación de dos mujeres Ngäbe]]></title>
		<author><![CDATA[Panamá América| nacion.pa@epasa.com| @PanamaAmerica]]></author>
		<description><![CDATA[Ambas mujeres desafiaron las barreras de su entorno y, con determinación inquebrantable, lograron graduarse de la Unachi.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[En la casa de Iris Reyes y Cristina Carpintero, en la Comarca Ngäbe Buglé, la pobreza es un reto que se enfrenta con educación, esfuerzo y títulos universitarios.
Ambas mujeres desafiaron las barreras de su entorno y, con determinación inquebrantable, lograron graduarse de la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI), costeando su carrera universitaria con la transferencia monetaria que les otorga el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) a través del programa Red de Oportunidades.
Tras cinco años de estudios, recibieron su diploma de licenciadas en Educación. Iris, de 35 años, y Cristina, de 26, residen en la comunidad de Llano Ñopo, corregimiento de Roka, distrito de Munä, a siete horas de la ciudad capital.
Pero ni la distancia ni las limitaciones en su hogar frenaron el sueño de estas mujeres. Iris Reyes se graduó de la Licenciatura en Educación con el “Capítulo de Honor Sigma Lamba”, la más alta distinción académica que otorga la universidad a estudiantes sobresalientes.
Cristina también se graduó con buenas calificaciones. La historia de estas amas de casa se sigue escribiendo. Ambas decidieron estudiar un profesorado en educación media, con el objetivo de ser docentes en sus comunidades para enseñarles a los estudiantes que la educación es una herramienta poderosa para combatir la pobreza y forjarse un futuro prometedor.
Iris es madre de cinco hijos que cursan estudios en el Centro Educativo Llano Ñopo, todos con un desempeño académico destacado. Larisa, la mayor, alcanzó un promedio final de 4.7 el año pasado. Sus otros hijos (Lucila, Rosiris, Saúl y Leonardo) también se esfuerzan por mantener un buen rendimiento académico.
Este año, Leonardo culminará su bachillerato en ciencias y aspira a ingresar a la Policía Nacional de Panamá, con el firme propósito de servir al país.
Iris asegura que sus primeros alumnos son sus propios hijos. Cada día, al regresar de la escuela, revisa sus cuadernos para conocer sus avances y acompañarlos en sus tareas.
Con orgullo cuenta que fue ella quien enseñó a leer y escribir a su hijo Saúl. Se define como una profesora con vocación y afirma que eligió la docencia porque enseñar es, más que una profesión, su verdadera pasión.
La historia de Iris está marcada por la perseverancia. Estudiar en la universidad no fue fácil; las responsabilidades del hogar y la crianza de sus hijos dejaban poco espacio para el descanso. Aun así, encontró un espacio para cumplir con las tareas académicas y los proyectos que le dejaban los profesores.
Por su parte, Cristina es madre de Eufenia y Maidelín, de 8 y 9 años, quienes cursan tercer y cuarto grado, respectivamente. Sus hijas ocupan puestos distinguidos en la escuela. Maidelín, el año pasado, obtuvo un promedio de 4.8, mientras que Eufenia alcanzó el 4.7.
“Estoy orgullosa de mis hijas. Son buenas estudiantes y quiero que sean profesionales. Por ellas ingresé a la universidad, para motivarlas y ser un ejemplo”, expresó Cristina.Cristina relató que su camino para ser una profesional inició en la escuela primaria, donde debía caminar hasta cuatro horas para llegar a la escuela.
“Recuerdo que cuando vivía en el corregimiento de Krüa —relata Cristina— caminaba durante horas para llegar al salón de clases. Fueron años difíciles, pero desde pequeña tenía claro que quería estudiar”.
Afirma que siempre soñó con enseñar. “Tuve maestros y profesores que marcaron mi vida y me dejaron grandes enseñanzas. Eso mismo es lo que quiero transmitir cuando ejerza mi profesión”, expresa.
A pesar de sus títulos universitarios, estas profesionales de la educación aguardan por una oportunidad en el sistema educativo que les permita ejercer su vocación de enseñar. No obstante, mientras esta oportunidad llega, ambas madres han desarrollado iniciativas emprendedoras.
Iris se dedica a la confección de trajes y vestidos de diversos estilos, mientras que Cristina impulsa la cría de pollos de engorde y mantiene un pequeño corral para la crianza de cerdos.
Coinciden en que las transferencias monetarias condicionadas que otorga el MIDES deben asumirse como una oportunidad para salir adelante. “No se trata solo de recibir, sino de saber aprovechar ese apoyo para superarse”, destacan.
Los programas del MIDES transforman vidasPara la directora nacional de Inclusión y Desarrollo Social del MIDES, Magalis Araúz, las historias de Iris Reyes y Cristina Carpintero reflejan el verdadero impacto de los programas sociales.
“Estas dos mujeres son un claro ejemplo de cómo los recursos del Estado pueden convertirse en una herramienta para la superación personal y familiar. Han sabido transformar el apoyo que reciben en oportunidades reales de crecimiento, apostando por la educación como motor de cambio”, expresó.
Araúz recordó que una de las corresponsabilidades del programa Red de Oportunidades es garantizar que los hijos en edad escolar asistan a clases.
“Ellas no solo cumplen con esta responsabilidad, sino que van más allá: sus hijos tienen un rendimiento académico destacado y, además, ellas mismas continúan formándose profesionalmente. Ese es el impacto que buscamos, familias que rompen el ciclo de la pobreza a través del esfuerzo y la educación”, puntualizó.
A través del programa Red de Oportunidades, 42,591 panameños (en su mayoría mujeres) reciben trimestralmente transferencias que suman 6.3 millones de balboas, destinadas a cubrir necesidades básicas como alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad.
Además del apoyo económico, el programa promueve la formación de sus beneficiarios mediante charlas y capacitaciones orientadas al desarrollo de emprendimientos sostenibles, con el propósito de mejorar su calidad de vida y fomentar su autonomía económica.
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		<category>Sociedad</category>
		<pubDate>2026-04-08T00:00:00-05:00</pubDate>
		<title><![CDATA[Desapariciones de mujeres: un fenómeno con múltiples causas]]></title>
		<author><![CDATA[Cristabel Escala | cescala@epasa.com | PanamaAmerica]]></author>
		<description><![CDATA[Las autoridades explican que cada denuncia activa protocolos de búsqueda e investigación para tratar de determinar que ocurrió. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[Las denuncias por mujeres desaparecidas continúan generando preocupación en el país. Aunque la mayoría de los casos se resuelve con la ubicación de las víctimas, especialistas advierten que detrás de estas situaciones pueden existir diversas causas, que van desde conflictos personales y problemas familiares hasta violencia o delitos graves.
El año pasado se reportaron 1,093 casos de mujeres desaparecidas, según cifras de la Unidad Especializada de Personas Desaparecidas del Ministerio Público. De ese total, 1,046 mujeres fueron ubicadas, lo que representa aproximadamente el 95% de los casos.
Sin embargo, 47 denuncias permanecen en investigación y las autoridades mantienen activas las labores de búsqueda.
En lo que va de 2026, se han reportado 191 mujeres desaparecidas. De estas, 153 ya han sido localizadas, mientras que 38 continúan en proceso de búsqueda, explicó el fiscal superior Gustavo Barragán Ching, jefe de esta unidad.
Trabajo coordinado
Las autoridades explican que cada denuncia activa protocolos de investigación y búsqueda con el objetivo de determinar lo ocurrido y ubicar a la persona lo antes posible.
El fiscal superior Barragán destacó que las investigaciones se realizan en coordinación con distintos estamentos de seguridad, entre ellos la Policía Nacional, la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) y las oficinas del Ministerio Público en todo el país.
Una vez recibida la denuncia, se realizan las coordinaciones necesarias y el caso es remitido a la fiscalía correspondiente del lugar donde ocurrió la desaparición para iniciar el trámite investigativo.
El fiscal también instó a los familiares a no esperar 24 horas para reportar una desaparición.
"Las oficinas del Ministerio Público están abiertas las 24 horas del día en todo el país. "Apenas no logre comunicarse con su familiar, puede presentar la denuncia", señaló.
Según explicó, denunciar de inmediato es clave para la investigación, ya que muchas veces las autoridades dependen de cámaras de videovigilancia cuyos registros no se almacenan por largos periodos.
Barragán también resaltó el apoyo de los medios de comunicación, que contribuyen a difundir las alertas y facilitar la localización de personas desaparecidas.
Factores que influyen
El criminólogo Tirso Castillo De Lemos, del Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá, explicó que las desapariciones de mujeres suelen responder a dos grandes factores.
El primero está relacionado con decisiones personales. En algunos casos, la mujer decide abandonar su hogar para iniciar una nueva vida lejos de su entorno familiar.
"La persona abandona su hogar porque no quiere estar con su familia, su pareja o sus hijos. Desea tener otra vida, otra pareja. Encontró el amor", explicó el especialista.
El segundo factor está vinculado con acciones del crimen organizado, particularmente con redes de trata de personas y explotación sexual.
"El crimen organizado no solo se dedica al narcotráfico. También opera en modalidades criminales como la trata de personas, la prostitución y la explotación sexual, incluso infantil", indicó.
Castillo De Lemos advirtió que en América Latina operan redes criminales que secuestran mujeres y jóvenes para explotarlas sexualmente en otros países.
En Centroamérica se han documentado casos de mujeres raptadas en países como El Salvador, Guatemala y Honduras, que luego son trasladadas a México para ser explotadas en redes de prostitución controladas por organizaciones criminales.
"Estas mujeres desaparecen porque son raptadas y trasladadas a otros países para ser explotadas sexualmente por organizaciones criminales", señaló.
Además de los delitos o decisiones personales, existen otras circunstancias que pueden provocar una desaparición.
Entre ellas figuran problemas de salud mental, como la esquizofrenia, consumo de drogas, conflictos familiares graves y situaciones de violencia doméstica.
En algunos casos, las mujeres deciden abandonar su hogar para escapar de entornos de violencia.
Patrones sociales
El especialista señaló que existen patrones sociales que hacen a algunas mujeres más vulnerables, especialmente jóvenes de escasos recursos, residentes en áreas rurales, mujeres con bajo nivel socioeconómico y habitantes de comunidades cercanas a grandes centros urbanos.
Estas condiciones pueden facilitar que grupos criminales engañen a las víctimas, por ejemplo, ofreciéndoles supuestas oportunidades laborales.
"La vulnerabilidad social facilita que estas personas sean engañadas y captadas", explicó.
Según el criminólogo, en Panamá los casos vinculados a vulnerabilidad social se registran con mayor frecuencia en zonas rurales, especialmente en provincias como Chiriquí, Veraguas y Panamá Oeste.
En áreas urbanas, en cambio, estos casos suelen ser menos frecuentes.
"Una mujer desaparecida en un área rural puede pasar desapercibida", recalcó.
También advirtió que las zonas cercanas a la frontera con Costa Rica pueden facilitar el traslado de víctimas.
"Los pasos fronterizos, como Paso Canoas, permiten cruzar con facilidad y el crimen organizado conoce esas rutas", señaló.
El criminólogo exhortó además a la ciudadanía a tener precaución con el uso de redes sociales, ya que pueden convertirse en un medio que facilita el contacto con personas con malas intenciones.
Recomendó proteger la identidad digital, evitar compartir información personal y mantener discreción sobre datos privados.
"La Policía Nacional hace su labor, pero necesita la confianza del ciudadano. "No son enemigos", concluyó.
Aunque muchas mujeres reportadas como desaparecidas finalmente son ubicadas, actuar con rapidez y denunciar de inmediato sigue siendo una de las herramientas más importantes para facilitar su localización y evitar que estos casos terminen en situaciones más graves.
 
 
 
 

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		<category>Variedades</category>
		<pubDate>2026-04-04T10:30:00-05:00</pubDate>
		<title><![CDATA[¿Por qué el riesgo de cáncer de mama aumenta tras la menopausia?]]></title>
		<author><![CDATA[Redacción Ciencia/EFE/ @PanamaAmerica]]></author>
		<description><![CDATA[El tejido mamario cambia significativamente durante la menopausia.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[Los cambios que la menopausia produce en las mamas crean el entorno propicio para que las células cancerígenas que surgen de manera natural prosperen, se afiancen y se propaguen, haciendo a las mujeres más propensas a desarrollar tumores a partir de esta etapa de la vida.
Aunque los números indican que 4 de cada 5 mujeres que desarrollan cáncer de mama lo hacen a partir de los 50 años, hasta ahora se desconocían los cambios en el tejido mamario que aumentan esta vulnerabilidad. Este martes, un estudio publicado en la revista Nature Aging lo revela.
Un equipo de investigadores de centros de Canadá y Reino Unido presenta en este artículo el mapa más detallado hasta la fecha de los cambios que experimentan, con la edad, los tres millones de células que componen el tejido mamario de una mujer, donde llaman la atención las alteraciones drásticas que tienen lugar con la caída de estrógenos que provoca la menopausia.
Así cambian los senos
El mapa revela cómo, a medida que las mujeres envejecen, todos los tipos de células disminuyen en número, se dividen con mucha menos frecuencia y, a raíz de ello, la estructura del tejido mamario cambia, creando un ‘microambiente’ más propicio para las células cancerosas.
Las estructuras productoras de leche en la mama, conocidas como lóbulos, se encogen o desaparecen; mientras que los conductos que transportan la leche se vuelven relativamente más comunes, y la capa de soporte que los rodea se vuelve más gruesa.
Las células grasas aumentan, mientras que los vasos sanguíneos disminuyen, explican los autores.
Al mismo tiempo, se producen cambios en el entorno inmunitario: los senos más jóvenes tienen más células B y células T activas, lo que les ayuda a identificar y destruir las células cancerígenas y a evitar que se propaguen.
Pero a medida que el tejido envejece, estos tipos de células inmunes disminuyen en número, siendo sustituidas por otras que crean un entorno inmunitario más inflamatorio y potencialmente menos protector frente a las células mutadas, que encuentran un ambiente más propicio para crear tumores.
La elaboración del mapa ha sido posible gracias al análisis de mamografías y de biopsias  (extraídas por motivos no relacionados con el cáncer) de 500 mujeres de entre 15 y 86 años.
¿Por qué el riesgo de cáncer aumenta con la edad?
“Nuestro mapa revela las razones por las que el riesgo de cáncer de mama aumenta con la edad y explica por qué los tumores en mujeres más jóvenes difieren biológicamente", señala uno de los autores, Pulkit Gupta, de la Universidad británica de Cambridge, en un comunicado
"Aunque vemos cambios con la veintena, posiblemente relacionados con el embarazo y el parto, las alteraciones más drásticas del tejido mamario se producen durante la menopausia”, añade Gupta.
Samuel Aparicio, otro de los autores, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), destaca que aunque "ya se había observado que los cambios en la actividad estrogénica dependientes de la edad se producen de forma marcada en las células secretoras de leche de la mama, la sorpresa ha sido ver que estas alteraciones afectan a todos los tipos de células del tejido mamario, incluidas las inmunes”.
El cáncer de mama es el tipo de tumor más común en las mujeres: representa el 15 % de todos los nuevos casos. La presente investigación ha sido financiada con el apoyo de la Asociación de Investigación del Cáncer de Reino Unido.
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