Niños siguen falleciendo por falta de atención

26/1/08 - 11:50 PM

Creemos que los ciudadanos de un país deben tener conciencia de que el nivel de mortalidad infantil es un buen indicador de cómo está el país. Hay países que son muy pobres, pero con mortalidad de niños muy baja; eso quiere decir que se preocupan por esos niños.

  •                                             

Panamá ha mejorado su comportamiento en cuanto a la prevención de fallecimientos de niños menores de cinco años, por causas prevenibles,  pero nuestro país “se puede poner objetivos más altos”.

El informe sobre el “Estado mundial de la infancia”, difundido esta semana por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, advierte que a pesar de que actualmente  mueren 9.7 millones de niños al año en todo el mundo, esta cifra mortal representa una reducción  del 50% por debajo de los 20 millones de infantes que morían hace 30 o 40 años, pero hay que hacer más.

Actualmente en Panamá mueren, antes de cumplir los 5 años,  23 de cada 1000 mil niños, un cifra halagadora si se compara con Sierra Leona en donde 270 infantes  de cada millar no logra alcanzar el quinquenio de vida.

En el informe anterior, relacionado con la mortalidad de principios de esta década, Panamá presentaba la situación de 34 decesos por cada 1000.

Nils Kastberg, director Regional de UNICEF, cuya sede está localizada en la  Ciudad del Saber, en Panamá, dijo en una entrevista esta semana con díaD, que aunque se han percibido avances en Panamá y a nivel global, todavía hay mucho por hacer porque la cifra de 9.7 millones de niños que mueren al año, sigue siendo motivo de preocupación y un reto para los gobiernos centrales y municipales.

“De 1970 a la fecha se ha reducido a la mitad el número de muertos y ahora está en 9.7 millones, lo que todavía es un número elevado”, insiste Kastberg, quien matiza que eso implica que “casi 17 mil niños al día  están falleciendo”, por lo menos en el área de Latinoamérica y 26 mil a nivel global.

En Latinoamérica, entre 1990 y el 2007 se redujeron de 600 mil a 300 mil las muertes, que todavía es mucho. 

Según el “Estado mundial de la infancia”, Panamá está en la posición 106 en la lista de 189 naciones que lideran países como Suecia, Singapur, Liechtenstein y Andorra, entre otros con un promedio de tres.

Expectativas  sobre Panamá.  A juicio de Nils Kastberg, Panamá se puede poner objetivos más altos, debido a que el país está creciendo más rápido y, por ende, “sería fabuloso ver cómo logran aumentar a mayor velocidad la reducción de la mortalidad infantil”.

El ejecutivo observó que Panamá tiene un problema de agua potable, especialmente en las áreas alejadas de los centros urbanos, lo cual incide directamente en una de las causas principales de las muertes de los infantes como lo es la diarrea.

El representante de UNICEF, que desde el 2003 lidera la oficina regional de Unicef en América Latina y el Caribe,  asegura que uno de los problemas que tenemos es que cuando miran el promedio de la región (latinoamericana) y se mira el promedio de un país determinado, pareciera que hubiéramos avanzado y “eso se puede convertir en una excusa de los políticos para no hacer más”. Por eso es muy importante  establecer políticas no solo nacionales, sino subnacionales, así por ejemplo, en Panamá la ayuda llegará a las principales ciudades como Panamá, Colón, San Miguelito y David,  además  tocaría de manera efectiva a Darién, Bocas de Toro, Herrera, las comarcas, etc.

El objetivo en Panamá debe ser reducir a menos de 10 muertes por cada 1000 y está en buen camino. Así Panamá   podría cumplir con el objetivo del  desarrollo del milenio, previsto para el año 2015 vinculado al tema de mortalidad infantil.

“Eso requiere un trabajo desde el nivel comunitario hasta los niveles más altos”, insiste Kastberg, quien ponderó la situación de Cuba en donde  apenas hay un promedio de 7 decesos por cada 1,000 nacimientos.

Kastberg reconoce que de aquí al 2015 hay muchos países que no van a lograr  el objetivo del  desarrollo del milenio vinculado al tema de mortalidad infantil.

Explica que  en nuestra región la mayor parte de las muertes están concentradas por volúmenes y no por porcentaje. Está concentrado en 4 países: Brasil (que ha avanzado si se considera la población) y México, cada uno de ellos con 74 mil niños que mueren al año. Luego  está Haití con 22 mil y Colombia que está muy cerca de los 20 mil.

Argentina, con 40 millones de habitantes y 8,500 muertes, ha logrado reducir muchos en los últimos años.

Pero  hay números sorprendentes Por ejemplo, el 22% de los niños que nacen en el mundo son del África subsahariana (debajo del Sahara), y allí está el 49% de todos los que mueren en el mundo.

“Allí es donde está el gran desafío”, admite el representante de UNICEF, quien advierte que los indígenas y afrodescendientes son las principales víctimas por una discriminación.

Puntos claves para mejorar. La UNICEF tiene algunos ejes sobre los cuales está la base para revertir la mortalidad de la niñez, que representa el futuro de la humanidad.

Uno de esos ejes consiste en saber a dónde va la inversión pública para la niñez; si está llegando, se está desperdiciando o está siendo utilizada eficientemente o no.

Otro punto trascendental es el relacionado con los niveles de exclusión que padecen tres grupos: afrodescendientes, que suman 150 millones, indígenas, que son entre 40 y 50 millones y discapacitados, ya que el 10% de la población sufre de una u otra forma discapacidades.

Otros dos aspectos de igual relevancia que los anteriores, son la desnutrición crónica y la mortalidad materna.
Entre 20 a 23 mil mujeres en Latinoamerica mueren desangradas, lo cual es totalmente prevenible, sencillamente habría que procurar que el obstetra llegue.

No se puede obviar el problema de  la violencia contra la mujer que también afecta a los niños.

“Los más altos volúmenes de violencia contra la niñez no son en la calle, son en la casa. El que causa la violencia, tiene la llave de la casa”, asegura Nils Kastberg y añade que “desgraciadamente hay mucho silencio en Panamá sobre ese tema y romper el silencio se está convirtiendo en una necesidad para salvarles la vida a muchos niños.