Medioambiente
Como en casa
- Gonzalo López Menéndez/opinion@epasa.com/
Cuidar el medio ambiente y en especial los bosques es una tarea gubernamental y ciudadana al mismo tiempo. En ocasiones, las buenas intenciones se quedan en eso y las instituciones no pasan de las palabras a los hechos. Pero del mismo modo, las instituciones no son responsables de la deforestación ilegal, la reducción de la disponibilidad de agua o la limitación en el suministro de leña, eso lo hacen las personas.
Cada tonelada de papel reciclado salva la vida de más de una quincena de árboles, reduce la emisión de gases de efecto invernadero, el consumo de energía y agua. Aprender a vivir en armonía con el bosque y no a vivir del mismo es una meta para quienes aspiran a una conciencia ecológica.
Ségolène Royal, ministra francesa de Medio Ambiente visitó España, para la firma del acuerdo de la cumbre de París. Un año después todavía no existe un compromiso, un acto de responsabilidad por parte de ciertos países que acudieron a la Cumbre del Clima.
Cuidar el medio ambiente y en especial los bosques es una tarea gubernamental y ciudadana al mismo tiempo. En ocasiones, las buenas intenciones se quedan en eso y las instituciones no pasan de las palabras a los hechos. Pero del mismo modo, las instituciones no son responsables de la deforestación ilegal, la reducción de la disponibilidad de agua o la limitación en el suministro de leña, eso lo hacen las personas.
Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros, pero ya no producirá ni flores ni frutos decía el filósofo y premio Nobel de Literatura Rabindranath Tagore.
Los bosques no desaparecen. Los talamos, explotamos o incendiamos, son el medio para un fin. Confundimos hogar con fuente de recursos porque estudiamos el medio ambiente desde fuera. Pero estamos dentro, pues formamos y somos parte de la naturaleza. Somos sujeto responsable de lo que pasa en ella.
José Graziano da Silva, director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostiene que “detener la deforestación ilegal y la degradación forestal sería muy útil para acabar con el hambre y la pobreza extrema y lograr la sostenibilidad”.
Talar o ensuciar el entorno es no valorar la vida ni lo que nos la da. El ser humano es el mayor depredador de una naturaleza que necesita una actitud ecológica para mantener la riqueza biológica.
Si se extinguiese el ser humano, en cuestión de días desaparecería la contaminación lumínica y en un par de meses la contaminación atmosférica. Dejaría de haber especies en peligro de extinción, la naturaleza lo agradecería sin resentimiento alguno.
Periodista/Centro de Colaboraciones Solidarias

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