Análisis
Derecho al agua potable
- Dagoberto Franco/opinion@epasa.com/
La red de distribución de agua en la ciudad de Panamá está obsoleta, y la consecuencia directa son las constantes roturas y daños, con lo cual se pierden miles de galones de agua. Y peor todavía, la institución no tiene el personal suficiente para hacer las reparaciones de manera oportuna y evitar que se pierda tanta agua. En lo personal, he conocido casos de daños en que han pasado meses y no los reparan. Mientras tanto, miles de personas padecen por la falta de agua.
En un artículo anterior, señalaba que es un error hacer una ley para convertir el Idaan en la Autoridad del Agua, y pretender que asuma las competencias en temas de agua que hoy están adscritas a otras instituciones. Y la razón es muy sencilla. Ni siquiera tiene la capacidad de satisfacer las necesidades de agua potable en la ciudad de Panamá. ¿Cómo pretender darle más competencias? La realidad es que el Idaan requiere de una reingeniería que debe apuntar a cambiar su modelo de gestión, para lo cual se deberían hacer todas las consultas que sean necesarias, tanto a los expertos como a las organizaciones que representan a la mayoría de la población, para que no quede ninguna duda de que no se va a privatizar el Idaan. El nuevo modelo de gestión del Idaan debe tomar en cuenta los siguientes puntos:
1. Se debe garantizar el derecho humano al agua de todos los ciudadanos, pero al mismo tiempo debe tener como contraprestación el uso racional de la misma. 2. El compromiso de que no se va a aumentar la tarifa. Sin embargo, se debe castigar el despilfarro, lo que implica un aumento sustancial de la tarifa del agua derrochada. 3. Es imposible que se pueda controlar el despilfarro del agua si no se le colocan medidores a todos los usuarios, y menos se puede controlar el robo de agua por personas que tienen para comprar un carro del año, pero no tienen para el agua. 4. El Idaan tiene que modernizarse porque tiene un atraso administrativo de más de 20 años. Y es que, a estas alturas, no son capaces de tener un control de los clientes residenciales, de los comerciales e industriales. Hay muchos usuarios que aparecen registrados como clientes residenciales y tienen establecimientos comerciales. Y cómo le van cobrar la misma tarifa a una peluquería que a un lavaauto que gasta mucha más agua. Y qué decir de una compañía embotelladora cuya materia prima es el agua. 5. La red de distribución de agua en la ciudad de Panamá está obsoleta, y la consecuencia directa son las constantes roturas y daños, con lo cual se pierden miles de galones de agua. Y peor todavía, la institución no tiene el personal suficiente para hacer las reparaciones de manera oportuna y evitar que se pierda tanta agua. En lo personal, he conocido casos de daños en que han pasado meses y no los reparan. Mientras tanto, miles de personas padecen por la falta de agua.
6. Hay que implementar la educación ambiental transversal, en la que se comience a capacitar y sensibilizar a los estudiantes sobre el valor del agua. La directora del Idaan, Julia Guardia, sostuvo ante el pleno de la Asamblea que "Panamá es el país de América Latina que más agua "contabilizada" consume, por lo que se debe reducir el 50% y existiría agua para todos". Hay que crear conciencia en la población que si bien tenemos mucha agua en Panamá, el agua que llega a nuestros hogares tiene que pasar por un proceso de potabilización que cuesta millones de dólares. Dinero que se pierde con cada litro de agua que se desperdicia por la indiferencia de unos y la ignorancia de otros.
7. En el año 2012, el entonces director del Idaan, Abdiel Cano, señaló ante el pleno de la Asamblea que la institución necesita no menos de $800 millones para prestar un servicio eficiente y que la solución a los problemas del abastecimiento de agua a nivel nacional no será a corto plazo, sino que requerirá de siete o más años. Esta declaración de un exdirector nos debe llevar a ser consecuente con la realidad del Idaan. No importa quién la dirija ni cuántos millones le inyecten, seguirá de mal en peor. Lo que se hace inminente es que, sin banderías políticas ni intereses económicos, se apruebe una ley que por lo menos cree un nuevo modelo de gestión del Idaan. De lo contrario, miles de panameños seguirán padeciendo por una gota de agua. Y lo más triste, se seguirán botando millones de dólares que al final salen de los impuestos que pagamos todos.

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