El Sambódromo de Río de Janeiro se prepara para vestirse de magia y color

09/2/18 - 06:30 AM
Este año, por primera vez en la historia del sambódromo, desfilarán 13 escuelas del grupo especial (siempre han sido 12).

  • Río de Janeiro /EFE                                            

El gris del cemento toma vida en los días de Carnaval cuando la "Pasarela Profesor Darcy Ribeiro", popularmente conocida como el sambódromo de Río de Janeiro, se viste con las luces y los colores de las escuelas de samba.

Y aunque tradicionalmente el inicio del carnaval se simboliza con la entrega de las llaves al Rey Momo, todavía no está confirmado si el alcalde de la ciudad, el evangélico Marcelo Crivella, realizará el acto, o si no aparecerá como ocurrió el año pasado.

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Crivella es obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, una agrupación evangélica que recomienda a sus fieles huir de las "tentaciones" del carnaval.

Por eso no entregó las llaves el año pasado y es la misma razón por la que el pueblo duda que este año asista a la ceremonia.

A tan solo horas de comenzar la fiesta, que este año irá del 10 al 14 de febrero, el icónico lugar alista su mejor gala y empieza a mostrar su primer color.

Es el ejército naranja, que durante el carnaval movilizará más de 2,500 personas para encargarse del aseo y cuyos equipos se han distribuido a lo largo de toda la pasarela para dejarla reluciente.

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Y es que se trata de un conjunto arquitectónico con capacidad para recibir a más de 72,500 espectadores, compuesto por una pasarela que se extiende a lo largo de 700 metros y que termina con un área de dispersión de las escuelas conocida como la Plaza del Apoteósis.

La pasarela fue construida por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer en 1984, en un tiempo récord de 120 días, y desde entonces el sambódromo es el primer espacio diseñado exclusivamente para los desfiles de carnaval, aunque también se usa para conciertos de estrellas tan reconocidas como The Rolling Stones o Black Sabath.

Hasta el 2010, funcionaron en sus instalaciones, jardines infantiles y escuelas integrales, y sirvieron, además, para las competencias de tiro con arco y maratón durante los Juegos Olímpicos de 2016.

Este año, por primera vez en la historia del sambódromo, desfilarán 13 escuelas del grupo especial (siempre han sido 12) y esto por una polémica decisión que tomó la Liga Independiente de las Escuelas de Samba (Liesa), entidad reguladora de los desfiles.

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El Carnaval de 2,017 estuvo marcado por accidentes de varios "carros alegóricos" (carrozas), que dejaron una persona muerta y más de 30 heridos, pero la Liesa decidió no rebajar de categoría a ninguna escuela, como marca el reglamento con la última clasificada.

Porque en esto de las escuelas también hay categorías. A las del grupo Especial (grupo A) pertenecen las más destacadas y protagonizan los desfiles más llamativos (domingo y el lunes), pero también están aquellas que quieren ganar un cupo en el grupo de "elite".

Sea para las de un grupo u otro, todavía hay entradas disponibles, a diferencia del año pasado, cuando a una semana del evento ya estaban agotadas.

Y es que la violencia que azota a la ciudad, que tan solo en enero registró 66 personas muertas y los efectos de la crisis que aún se siente en los bolsillos, han frenado la venta de los tiquetes, que si bien tienen sus precios congelados desde 2,011, siguen sin ser del todo asequibles.

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Disfrutar de una noche de majestuosidad y color en las gradas del sambódromo requiere un gasto que suma entre los 70 y los 180 dólares por persona, mientras que estar en primera fila puede costar entre 1,430 y 2,500 dólares para un grupo de seis personas.

En el sambódromo también hay espacios de lujo. Son camarotes o balcones exclusivos patrocinados por grandes marcas que traen invitados de la talla de Madonna, Kim Kardashian o la actriz Megan Fox y cuyo ingreso, si es que logra conseguir uno, puede alcanzar hasta los 25,000 dólares.

Para los que no alcanzan a cubrir ese presupuesto existen precios mucho más modestos.

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