11 de septiembre


Perdurarán mucho tiempo en el imaginerío colectivo, como escenas de un film de horror jamás filmado. Aviones gigantescos atravesando edificios envueltos en llamas. Rascacielos desplomándose entre humo y polvo. Gente huyendo presa del pánico por las calles de Nueva York.
Afortunadamente el mundo ha sobrevivido después de las espantosas imágenes de la pesadilla del atentado contra las torres gemelas del World Center, pero definitivamente ya no somos los mismos.
Un recuento minucioso de lo que sucedió en Estados Unidos y en el mundo durante y después del 11 de setiembre nos permite ver muchas cosas, como en un caleidoscopio, y analizar algunas de ellas al cabo del año transcurrido. La vulnerabilidad del país nunca tocado por fuerzas externas en dos guerras mundiales, por ejemplo, demolió varios mitos acuñados por las agencias de inteligencia. La tecnología de los satélites que rastrean el planeta buscando al enemigo en sus guaridas más recónditas es insuficiente cuando la mente humana urde conspiraciones con la nefasta sutileza del terrorismo.
En la estrategia de seguridad de la primera potencia mundial ahora el terrorismo tiene nivel uno, luego de haber sido subestimado como un mal menor de países del Tercer Mundo. Hoy los expertos norteamericanos aceptan que el terrorismo es la peor amenaza del siglo porque sus verdugos dicen inspirarse en móviles religiosos e ideológicos y se aceptan como agentes de destrucción a los que no les arredra perder la vida. En Nueva York o en Tel Aviv, en Madrid o en Bogotá, los terroristas suicidas se han convertido en los proyectiles más destructivos.
El hombre- bomba es más peligroso que el coche- bomba, porque, a diferencia de las máquinas, el hombre tiene la noción del bien y el mal, esa capacidad de discernimiento que bin Laden y los sicarios del terrorismo mundial envilecieron por una inmensa capacidad de odio que aniquiló tantas vidas, y alteró muchas premisas militares y civiles, aquel 11 de septiembre que hoy inevitablemente evocamos.
La estrategia de Washington consistió en alentar a los países de Asia a combatir los grupos extremistas, priorizando el control fronterizo y la cooperación en materia de inteligencia. De ese modo, EU relanzó sus alianzas en la región, reforzando sus tropas en Japón y Corea del Sur con decenas de miles de soldados.
“EU fue durante 50 años la garantía de la seguridad en Asia”, subrayó el secretario de Estado de EU, Colin Powell, en un discurso ante la Asia Society.
“Hasta hoy, la estabilidad en Asia dependió de nuestra presencia en la vanguardia y de nuestras alianzas clave con Japón, Corea del Sur, Filipinas, Tailandia y Australia”, subrayó.
EU puso atención en los países que podrían recibir a los miembros de Al Qaeda para escapar a la persecución.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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