La negación que hizo el piloto de los Medias Blancas de Chicago, Ozzie Guillén, sobre su supuesta pelea con el gerente general del equipo, ayudó a evitar distracciones entre sus peloteros, que vencieron 2-1 a los Cachorros.
El abridor Mark Buehrle (4-6) trabajó seis entradas y dos tercios y dominó la batería enemiga al permitirles ocho imparables y ponchar a siete.
En el ataque el primera base Paul Konerko pegó sencillos remolcadores en el primero y séptimo episodios para darle forma a la pizarra de los Medias Blancas.
Entre los toletes latinoamericanos el parador en corto cubano Alexei Ramírez se fue de 5-1 con anotada, y el guardabosques curazoleño Andruw Jones, de 0-0.
Una noche antes Guillén negó haber estado cerca de intercambiar golpes con el gerente general del equipo, Kenny Williams, como se dijo que había sucedido el miércoles después del juego que tuvo su equipo contra los Tigres de Detroit.
Guillén declaró que "no estoy en buena condición para pelear", y agregó que "la última vez que peleé fue cuando tenía 10 años de edad".
Subrayó que "antes que nada, yo no peleo. Soy de las personas que no creen que los problemas se resuelvan peleando. El y yo sólo hablamos".
Sus declaraciones ayudaron a no distraer a sus peloteros, que vencieron al abridor venezolano Carlos Silva (8-1), quien lanzó siete episodios, permitió siete imparables, dos carreras, dio dos pasaportes y ponchó a seis.
Por los Cachorros el receptor puertorriqueño Geovany Soto se fue de 3-1 con anotada; el guardabosques dominicano Alfonso Soriano, de 4-0, y su compatriota el parador en corto Starlin Castro, de 3-0.