La sequía de títulos se acabó para el Lynx de Minnesota que venció por 73-67 al Dream de Atlanta en el tercer partido de las Finales de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional Femenino de Estados Unidos (WNBA), lo que les llevó a proclamarse nuevas campeonas.
El Lynx, que nunca había llegado tampoco a la Finales, ganó por barrida de 3-0 al mejor de cinco partidos y dio este año el primer título de un deporte profesional a la ciudad de Minnesota en muchos años.
De nuevo la escolta-alero Seimone Augustus, que en el partido anterior había conseguido 36 puntos, fue determinante aunque esta vez logró 16, a los que añadió cinco rebotes, cuatro asistencias y una recuperación de balón.
La escolta Novata del Año, Maya Moore, llegó a los 15 puntos, siete rebotes y dos asistencias para ser también otra de las jugadoras destacadas del Lynx.
Mientras que la alero All-Star, Rebekkah Brunson, impuso su presencia bajo los aros al conseguir nueve rebotes, siendo la mejor del equipo y del partido en ese apartado, además de anotar 13 puntos.
La base reserva, Monica Wright, se iba a convertir en la sexta jugadora al aportar 10 puntos, cinco rebotes y dos asistencias, para ser la cuarta del Lynx que logró dobles dígitos.
El equipo de Minnesota, que dominó bajo los aros con 40 rebotes por 38 del Dream, también fueron superiores en todos los apartados ofensivos del partido.
El Lynx logró un 43 (26-61) por ciento de acierto en los tiros de campo, el 42 (5-12) de triples, y el 67 (11-16) de personal, comparados al 35 (27-78), 25 (2-8) y 69 (11-16), respectivamente, del Dream.
El ataque del Lynx nunca tuvo respuesta por parte del Dream, que a pesar de jugar en su campo del Philips Arena, de Atlanta, tampoco pudieron superar la defensa agresiva del equipo de Minnesota, que cerró la competición con seis triunfos consecutivos.
El Lynx también había barrido por 3-0 al Mercury de Phoenix para ganar el título de la Conferencia Oeste.
La recuperación física completa de Augustus y el gran rendimiento de la novata Moore, que volvió a su ciudad de origen, Atlanta, para lograr su primer título de liga, fueron las claves que hicieron posible que el Lynx, dirigido por la veterana entrenadora Cheryl Reeve, lograse el gran sueño de ser campeonas del la WNBA.
Otra de las jugadoras que vivió una noche especial fue la veterana pívot de 40 años, Taj McWilliams-Franklin, la tejana que consiguió otro título más de campeona después de haberlo hecho por dos veces con el Detroit Shock, junto a Reeve, que estaba como entrenadora asistente.
Una vez más, la ala-pívot Angel McCoughtry se iba a convertir en la mejor jugadora del Dream al aportar 22 puntos, mientras que la pívot brasileña Erika De Souza también realizó una gran labor, especialmente en el apartado defensivo para ser la líder indiscutible en ese apartado.
De Souza consiguió un doble-doble de 11 puntos (4-14, 0-0, 3-6) y 15 rebotes para ser junto con McCoughtry las dos únicas jugadoras del Dream que superaron la barrera de los 10 tantos.
La alero española Sancho Lyttle cumplió al aportar ocho puntos, ocho rebotes, dio una asistencia y recuperó dos balones en los 28 minutos que estuvo en el campo, siete menos que De Souza.
La escolta-alero brasileña Iziane Castro Marques volvió a ser la sexta jugadora del Dream al disputar 21 minutos en los que anotó nueve puntos (4-12, 1-3, 0-0) y no tuvo más producción en los otros apartados del juego.