ACCIDENTE**Lo ocurrido ayer en el Estadio Nacional debe mover a todas las entidades encargadas de protección civil, incluyendo a la institución del mismo nombre, a los bomberos, a la Policía, al patronato que administra el complejo deportivo y al comité organizador del Campeonato Panamericano de béisbol que se desarrolla en sus instalaciones, para que se haga una evaluación integral de la seguridad del lugar; no sólo de sus edificaciones sino también de sus accesos y salidas.
SEGURIDAD**Fuera de eso, hay que examinar los recursos materiales y humanos disponibles, así como la estrategia a seguir en caso de un siniestro, que por su propia naturaleza no avisa y ocurre cuando menos se espera. Lo de ayer pudo haber sido peor. Supóngase un temblor de gran magnitud o una situación de pánico general cualquiera, de las muchas que se han dado en otros países en estadios de fútbol. Hace algunos años, murieron 500 fanáticos en un incidente similar en Perú.
MEJORAS**Pero por alguna razón, la palabra "prevención" tampoco figura en nuestro vocabulario. Siempre esperamos a que ocurra algo para correr entonces a hacer lo que debimos desde un inicio. Y si bien tenemos un estadio digno de Panamá en el nuevo siglo, gracias a contribuciones privadas, hay que mejorar con urgencia su circulación y estacionamientos. El Gobierno que tiene el mérito de haber ampliado sus vías de acceso, debe dar ese último empujón y ayudar a su solución.