Miles de vidas se han perdido en los últimos años. Cientos de hombres y mujeres han quedado viudos y otro tanto de menores han perdido a sus padres por culpa de conductores irresponsables que en cuestión de segundos acaban con la vida personas inocentes.
En muchas ocasiones todos hemos podido ver con nuestros propios ojos cómo quedan los vehículos luego de un aparatoso accidente, sólo son chatarras, es poco entonces lo que hay que imaginar de cómo quedó el cuerpo del conductor y de los pasajeros.
En los últimos días sucedió han sucedido accidentes aparatosos que han cobrado vidas inocentes como los ocurridos en el cruce de Cerro Patacón en la vía Ricardo J. Alfaro, mejor conocida como Tumba Muerto, donde perdió la vida el conocido comentarista y vocero de la Policía Nacional, José "Pepe" Zamora y el de El Higo de San Carlos donde fallecieron 10 personas. Pero esos son sólo dos casos de los cientos que se registran cada año en Panamá.
NO HIZO EL ALTO
"¿Qué se discute?, para discrepar". Esa era la frase que a diario decía José "Pepe" Zamora Valdés, vocero de la Policía Nacional cada vez que entraba a su oficina.
El hombre nacido en 13 de agosto de 1938 y que estudió Filosía, Letras y Educación con especialización en Geografía e Historia; Pedagogía; Derecho y Administración Pública, murió el pasado 11 de junio cuando el conductor de un camión no hizo el alto en el cruce de Cerro Patacón.
La camioneta que "Pepe" manejaba era la segunda en la fila de autos que cruzaba del Corredor Norte hacia Betania y recibió el impacto luego que el camión chocara contra el auto del también escritor, poeta y músico. Al entrevistar al señor Antonio Valdés, primo hermano de Zamaro, nos dijo que la velocidad con que iba el camión era tal que no pudo hacer el alto reglamentario de la luz roja, y luego del impacto arrastró el carro de "Pepe" contra otra 4x4 y un auto Nissan.
El vocero de la Policía que se dirigía a su residencia situada en El Bosque recibió fuertes golpes en la cabeza, ni siquiera la bolsa de aire, que se abrió, ni el cinturón de seguridad pudieron evitar el furo golpe que acabó con su vida, señaló Valdés.
El chofer del camión, Rogelio Martínez cegó en cuestión de segundos con la vida de un ciudadano que se caracterizó, según los que le conocieron, de tratar de solucionarle los problemas a los demásy por su buen humor.
Quien también fuera comentarista radial del programa "El Cañonero de Domplín", nació de padre costarricense y madre panameña en el popular barrio de El Chorrillo, específicamente Plaza Amador.
Agregó su primo que por la sangre de Zamora corrían la la creatividad de su padre y la intelectualidad de su madre y dijo que los familiares de "Pepe" lamentan que una persona con una gran capacidad pereciera por la culpa de un conductor irresponsable.
Indicó que desconocen si Martínez está libre y que están a la espera del juicio penal.
Sobre lo duro que fue y es perder a un ser querido manifestó que la esposa de Zamora, Karen y sus siete hijos se resignaron a su pérdida durante los seis días que "Pepe" permaneció en coma en la Caja de Seguro Social. Añadió que las visitas y muestras de cariño de quienes eran sus amigos les ayudaron mucho a enfrentar el dolor que causa la muerte de un ser querido que todavía tenía mucho que ofrecer.
Valdés expresó que su primo y él ya estaban haciendo planes para cuando salieran de la Policía Nacional, pero esos proyectos se truncaron por culpa de un tercero que no tomó consciencia de que manejar conlleva la responsabilidad de su propia vida y de la de otras personas.
Ahora sólo nos queda recordar a "Pepe" Zamora a través de sus libros, poesías y tamboreras, dijo con resignación.
EL APURO ACABO CON 10 VIDAS
En esta triple colisión murió el conductor del bus, que llevó la peor parte, Juan Diego González Real, de 38 años de edad y nueve personas más.
Para conocer más sobre quién era Juan Diego entrevistamos a su hermana Lourdes quien nos contó que su hermano quien pereció en el acto dejó con vida a su esposa Elía De León de González y aus tres hijos: Juan Diego, de 13 años; Mónica Isabel, de 10 y al pequeño Osman de tan sólo dos años de edad.
El culpable de la triple colisión, ocurrida la noche del sábado 19 de junio, ya fue capturado por las autoridades, ya que se había dado a la fuga. El sujeto responde al nombre de Felícito Guevara Batista, de 46 años, quien ya está confeso.
Y aunque el culpable pague, la familia de Juan Diego está triste, ya que la vida de una buena persona se truncó por la falta de responsabilidad en el manejo de otra.
La hermana de "Dundi", como le decían de cariño a Juan nos contó que él laboró por 19 años en la Azucarera La Estrella y tenía seis años de manejar el bus de la ruta interna Aguadulce-Penonomé, también había conducido en cierto tiempo un busito colegial.
Expresó, con la tristeza reflejada en su rostro, que su hermano jamás había sido amonestado por incumplir los reglamentos de tránsito y agregó que Juan Diego nunca conducía a más de 90 km/h.
Ese día fatal, para la familia González-De León, "Dundi" salió de su casa, ubicada en El Caño de Natá, muy temprano, no sin antes decirle a su esposa y a sus hijos que lo esperaran para celebrar el Día del Padre. El regalo que le tenían nunca se lo pudieron entregar.
Antes de partir en su último viaje les deseó por adelantado ºFeliz Día del Padre! a todos su compañeros de ruta.
A su hermana Lourdes le tocó la triste tarea de informarle a su familia lo sucedido, la noticia devastó a su madre doña Mirian Real y a sus hermanos.
Lourdes pide a las autoridades que se haga justicia y a los conductores que tomen consciencia de la responsabilidad que conlleva tener el control de un vehículo, ya que no se expone sólo la vida del que conduce sino de los pasajeros y demás personas que transitan por las calles y avenidas.
Ahora a la familia González-De León sólo le queda esperar las investigaciones de rigor y rezar porque este caso no sea una estadística más donde el culpable sale nuevamente a la calle a acabar con más vidas.
OTRO TRISTE CASO
Este ocurrió el 16 de agosto del año pasado, cuando el señor Victoriano Centeno, de 56 años de edad transitaba por la la vía Tocumen, a la altura del centro comercial Los Pueblos, hacia Pacora.
Un conductor inescrupuloso se dio a la tarea de rebasarlo una y otra vez hasta llegar al punto de dificultarle el libre tránsito a Centeno.
Fue cuando el hoy occiso detuvo su auto en el lugar mencionado y el otro conductor hizo lo mismo.El señor Centeno fue golpeado "cobardemente" con una varilla de hierro por uno de los pasajeros del otro auto cuando hablaba con el conductor, expresó la sobrina de Centeno, Felipa de Rivera.
Este cae al piso por lo que una agente de la Policía de Tránsito dice que debe ser llevado al hospital, pero un compañero decide trasladarlo a la subestación de Policía de Don Bosco. Estos minutos importantes impiden salvarle la vida a Centeno, quien luego del golpe no pudo hablar más.
Es su hijo Oriel, quien al llegar a la subestación le pide al subteniente de apellido Domínguez que le permita trasladar a su padre al hospital, pero este no lo deja. Oriel no hizo caso y se llevó a su padre, pero él pierde el conocimiento a la altura de La Pulida y no se recobra jamás. Luego de tres días en coma muere en la Caja de Seguro Social.
El autor del hecho está actualmente detenido en La Joya y responde al nombre de Martín Gondones, de 23 años de edad.
Según nos contó su sobrina Felipa de Rivera los familiares de Centeno están a la espera del juicio penal y culpan también de la muerte de su familiar al subteniente Domínguez, a quien tratamos de entrevistar, pero nos dijeron que ya no labora en la subestación de Don Bosco. Agregó que por más que trataron las autoridades de la Policía Nacional siempre "protegieron al oficial".
Este es otro lamentable accidente que se pudo evitar si el conductor de un auto hubiera manejado correctamente.
Ya es hora de que se tomen medidas penales y de cualquier otra índole para evitar accidentes como los arriba mencionados. No sabemos si acciones como las tomadas en Costa Rica, donde el Congreso discutirá un proyecto para aumentar drásticamente las multas y para dotar de más recursos a la Policía de Tránsito, o en Colombia donde además de pagar la multa se aplican sanciones pedagógicas como la de escribir 10 renglones con: "Debo respetar las normas de tránsito", puedan ayudar, pero si es necesario que se haga algo más que operativos cuando aumentan las cifras de muertos en las carreteras.
La realidad es que es cuestión de educación en los hogares y en las escuelas, y de crear fuertes sanciones para los que acaban con la vida y sueños de otros.