Los titulares estadounidenses de deuda argentina que siguen sin cobrarla informaron hoy que han pedido a la Administración de Barack Obama que presione a las autoridades de ese país para que se les pague de una vez lo que se les debe desde el cese de pagos decretado en 2001.
"Al negociar un acuerdo sobre sus deudas con el Club de París, Argentina reconoce su capacidad y voluntad de pagar", aseguró hoy en un comunicado Robert Shapiro, copresidente de la asociación que agrupa a esos acreedores, el Grupo Estadounidense-Argentino (ATFA por su sigla en inglés).
Shapiro añade que "efectivamente, con más de 54.000 millones de dólares en reservas en moneda extranjera y un próspero producto interior bruto, Argentina puede satisfacer fácilmente todas sus obligaciones".
"Desafortunadamente, el actual liderazgo de Argentina simplemente se niega a hacerlo", lamentó Shapiro en el comunicado, en el que se afirma que, mientras los avances en las negociaciones con el Club de París pueden ser bienvenidas por los Gobiernos implicados, "suponen otro bofetón para los titulares estadounidenses de bonos, hacia los que la Administración argentina no ha tenido más que desprecio".
Según este grupo de acreedores, Argentina ha acordado responder al pago de 9.000 millones de dólares que adeuda a los países miembros del Club de París, de los que 360 millones corresponden al Gobierno estadounidense.
De acuerdo con sus datos, las mayores cantidades se le deben a los Gobiernos de Alemania (2.100 millones de dólares), Japón (1.415 millones), España (630) e Italia (515).
ATFA envió esta semana una carta a los secretarios estadounidenses de Estado, Hillary Clinton, y del Tesoro, Timothy Geithner, en la que "urge al Gobierno de Estados Unidos a intermediar con el de Argentina para que cumpla con sus obligaciones con los acreedores estadounidenses" privados.
"Su continua negativa a hacerlo también rompe sus compromisos con el Gobierno estadounidense como beneficiario de un acuerdo comercial privilegiado dentro del Sistema General de Preferencias (GSP)", sostiene la agrupación.
La carta está firmada por Shapiro y la también copresidenta de ATFA y ex embajadora de EE.UU. ante la ONU Nanci Soderberg, así como por el ex secretario del Tesoro Stuart Eizenstat y el ex subsecretario de Estado de Economía Alan Larson.
"Los pagos al Club de París son vistos por el Gobierno de Argentina como un paso inevitable en sus esfuerzos por acceder a nuevas vías de financiación y garantías crediticias de agencias internacionales", explica la asociación de acreedores.
Por contra, sostiene que "el Gobierno argentino no tiene tales incentivos para satisfacer sus obligaciones con los titulares (privados) de deuda en Estados Unidos", por lo que "les deniega reiteradamente sus obligaciones pese a más de cien decisiones arbitrales en cortes estadounidenses".
En este sentido, la agrupación recuerda que los titulares de deuda argentina en este país son casi todos firmas de inversión con sede en Estados Unidos y que gestionan fondos de pensiones, universidades, hospitales, fundaciones y familias particulares.
En la carta remitida al Gobierno estadounidense, ATFA le pide que "se alce en defensa de los derechos de los acreedores privados", a los que sólo en Estados Unidos debe 3.500 millones de dólares, una cuantía que en todo el mundo asciende a 16.000 millones de dólares.
"Desde el impago de 2001, Estados Unidos nunca ha estado en una situación mejor para reprender privada y públicamente a Argentina por el trato a los acreedores estadounidenses", apunta la carta remitida a la Administración de Obama, que, en su opinión, "no debería permitir a Argentina seguir ignorando sus importantes obligaciones con los inversores".