Un grupo de activistas se manifestó hoy ante el Supremo Tribunal Federal de Brasil, donde asistía a un acto la presidenta Dilma Rousseff, para pedir la liberación del italiano Césare Battisti, detenido en Brasilia y reclamado por Italia.
Los manifestantes, cuyo número la Policía calculó en unos 50, se concentraron frente a la corte con carteles en los que calificaron al ex activista de ultraizquierda italiano de "perseguido político" y exigieron su excarcelación tanto a Rousseff como a los jueces.
La jefa de Estado, quien participó en una ceremonia que supuso la apertura del año judicial, dirigió una mirada a los manifestantes e ingresó luego al edificio, que abandonó una hora más tarde sin hacer declaraciones sobre el asunto.
Battisti, quien está detenido en Brasil desde 2007, es reclamado por la Justicia de Italia, donde fue condenado a cadena perpetua por cuatro asesinatos cometidos en la década de 1970, cuando era miembro del grupo Proletarios Armados por el Comunismo.
La extradición, que fue aprobada por el Supremo brasileño, fue negada el pasado 31 de diciembre por el ahora expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en el que fue uno de sus últimos actos de Gobierno.
El Supremo Tribunal debe ahora retomar el caso para determinar si la polémica decisión de Lula, que ha generado fuertes protestas en Italia, se ajusta a los términos del tratado de extradición firmado entre ambos países.
La defensa de Battisti, sin embargo, ha pedido su excarcelación, pues entiende que la decisión de Lula es firme y ajustada a derecho, por lo que deberá ser refrendada por la Justicia