Varios activistas de Greenpeace irrumpieron hoy en el Brussels Motor Show, una de las citas automovilísticas más importantes de Europa, vestidos de oso polar para denunciar el impacto que tienen las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los coches sobre el calentamiento global.
Cuatro activistas se descolgaron con cuerdas desde el techo de la sala de exposiciones con carteles en los que se podía leer "Paren de destruir el Ártico", mientras que otros diez repartieron panfletos informativos entre los asistentes, informó Greenpeace Europa a Efe.
"Hemos llegado desde el Ártico para pedirle a Volkswagen que deje de fabricar vehículos sucios y contaminantes, y que adopte tecnologías que ya dispone para mejorar la eficiencia y emitir menos CO2", dijo a Efe el portavoz de los ecologistas, Rodrigo Marcos.
La acción forma parte de la campaña que la organización ecologista desarrolla contra el citado gigante automovilístico para denunciar la presión que ejerce para influir en la nueva legislación europea que se prepara para exigir que los coches sean más eficientes, señaló Greenpeace en una nota.
La Comisión Europea está trabajando en una nueva estrategia europea para fomentar los vehículos limpios y más eficientes, que busca reducir el límite de emisiones de CO2 permitido para los coches vigente -130 gramos hasta 2015-, y que previsiblemente estará lista este año.
Greenpeace recuerda que esta nueva normativa podría reducir las emisiones medias de los vehículos por debajo de los 95 gramos de CO2 por kilómetro para 2020, objetivo que los ecologistas consideran que debe ser más ambiciosos (hasta 80 gramos en 2020 y 60 para 2025) ya que la industria tiene la capacidad técnica para alcanzarlos.
"Volkswagen está liderando la oposición a esta normativa que corre el riesgo de ser aprobada con alguna trampa legal que evite alcanzar este objetivo de emisiones", denuncia la organización en la nota.