El presidente peruano, Alan García, se mostró, en una entrevista emitida hoy por la cadena CNN en español, "especialmente" preocupado ante el aumento de la presencia de mafias del narcotráfico mexicanas en su país.
Frente a este problema, que para el mandatario requiere una mayor colaboración de inteligencia entre las policías mexicanas y peruanas, García restó importancia a los remanentes del grupo armado Sendero Luminoso que aún operan en zonas aisladas de Perú.
"Estos residuos que tenemos aquí no tienen ninguna eficacia en coartar la vida democrática o la inversión en Perú", contestó el presidente peruano a la pregunta que comparó las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con Sendero Luminoso y su relación con el narcotráfico.
"Una cosa es una cosa y otra es otra cosa", afirmó García.
Al tratar la situación del narcotráfico en Perú, país que ya ha superado a Colombia en producción de hoja de coca, el mandatario exigió que Europa, Asia y Estados Unidos asuman su papel de corresponsabilidad en la lucha contra estas mafias.
Además, y como ya se vio en los adelantos a esta entrevista que se dieron a conocer el pasado sábado, García se mostró dispuesto a recibir en Perú tecnología y entrenamiento militar de Estados Unidos.
"Si los americanos quisieran poner tropas de entrenamiento, como los helicópteros que tienen, en buena hora, porque tratamos un problema universal. Toda ayuda, siempre bajo el comando del país, que es fundamental, es bienvenida", afirmó.
García también trató el tema de Lori Berenson, la estadounidense que fue sentenciada por colaborar con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru y cuya posible salida de la cárcel ha generado polémica en el país.
Precisamente, mañana se cumple el plazo para que las autoridades competentes decidan si Berenson puede cumplir los últimos años de su condena fuera de la cárcel, en Lima, lo que podría generar el rechazo de algunos habitantes de la capital peruana, o debe aún permanecer en prisión.
García, sin embargo, descartó la tercera opción: un indulto presidencial al que seguiría la expulsión de Berenson del país.
"No creo que deba ser un tema de temor en la población. Y por eso, el presidente puede bajar la pena y expulsar, pero yo no participo del temor, no quiero que Perú viva de fantasmas y temores", afirmó el presidente.