AMENAZA** Los transportistas del interior aseguran que no acatarán el fallo de la Corte Suprema de Justicia, que los obliga a bajar las tarifas impuestas sin que se cumplieran los requisitos. Este desafío es una muestra de la anarquía y, lo que es peor, el desgobierno que impera en este sector, cuyos vaivenes afectan a tantas personas en el país.
PELIGRO** Si se permite que los buseros interioranos se salgan con la suya después de esta falta de respeto a la institucionalidad, quedará demostrado que en Panamá la Ley no vale nada, y que el chantaje y la intimidación son la moneda con la que se compran los objetivos en el país.
PONDERACION** Si los transportistas tienen razón, y un alza en la tarifa es la única forma de sobrevivir como negocio, lo que queda por realizar son los foros que se exigen para llegar a un acuerdo comunitario. Pero aguantar la bravuconada transportista no es opción para el gobierno ni para la nación. De una vez por todas las autoridades deben ganarse su salario y mandar.