Un controvertido proyecto de generación térmica a carbón, de la empresa CGX, del magnate brasileño Elke Batista, fue aprobado hoy en la región chilena de Atacama en medio de manifestaciones de grupos contrarios a la iniciativa.
Según informaron las autoridades regionales, la construcción de la Central Castilla, de 2.350 megavatios (MW) de potencia, fue aprobada de forma unánime por la Comisión de Evaluación Ambiental, de Atacama, integrada por autoridades de la zona.
La sesión finalizó con incidentes en la ciudad de Copiapó, la capital regional, cuando ambientalistas irrumpieron en la sala y lanzaron monedas a los funcionarios, gritándoles "vendidos".
Al mismo tiempo, la intendenta regional y presidenta de la comisión, Ximena Matas, discutía a viva voz con el diputado radical Alberto Robles, detractor del proyecto.
Los incidentes terminaron cuando la Policía desalojó a los manifestantes.
Con una inversión de 4.400 millones de dólares, la Central Castilla se construirá en el sector costero de Punta de Cachos, a unos 800 kilómetros de Santiago, y constará de seis unidades generadoras a carbón, de 350 MW cada una, además de otras dos unidades de respaldo, a diesel, de 254 MW.
En las cercanías hay colonias de tortugas marinas, pingüinos y lobos marinos y hacia el desértico interior se produce, esporádicamente, el fenómeno llamado "desierto florido", causado algunos años por tenues lluvias invernales.
Estas condiciones y el uso del carbón como combustible de la central originaron una oposición al proyecto, materializada a través de la "Mesa Social de Defensa de Atacama", integrada por organizaciones ecologistas y sociales de la región.
El proceso de aprobación había quedado en suspenso el pasado noviembre, cuando la Justicia lo consideró "contaminante", pero se reanudó la semana pasada cuando el secretario regional de Salud, Nicolás Baeza, le cambió la calificación, de "contaminante" a molesto".
La empresa CGX aseguró entonces que el proyecto "cumplirá con los más altos estándares medioambientales y con la nueva normativa de emisiones que será implementada en Chile, que está dentro de las más exigentes del mundo".
Según los ecologistas, el proyecto es aún más contaminante que la Central Barrancones, que el grupo franco-belga Suez proyectaba en la región de Coquimbo y que se canceló el año pasado tras una intervención del presidente Sebastián Piñera.
Tras la sesión de hoy, la intendenta Matas dijo que la comisión fijó varias condiciones que la compañía deberá cumplir respecto del medio ambiente y sostuvo que la aprobación se ajustó a la ley.
"Tenemos la conciencia tranquila, actuamos en el marco de la ley y de la normativa medioambiental", dijo Matas a los periodistas.
"Llegamos a la conclusión (de aprobación), teniendo presente que cumple con la normativa vigente y además de ello va a tener que dar cumplimiento a las condiciones impuestas por esta comisión", precisó.
"Vimos la presentación, nos dimos cuenta que las normas de calidad se cumplen, los valores están muy por debajo de lo que las normas establecen", insistió y destacó, entre las condiciones, la realización de una periódica auditoría a la biodiversidad en Punta de Cachos.
La auditoría, a cargo de expertos independientes, deberá ser financiada por la empresa, que deberá presentar una terna de compañías que pueden efectuar el estudio y, finalmente, la Comisión de Evaluación Ambiental elige cuál es la más adecuada, dijo.