El Gobierno de la capital argentina apeló a la "madurez política" para la futura convivencia de la Policía Metropolitana, creada hoy por la Legislatura de Buenos Aires, con la Policía Federal, que depende del Ejecutivo nacional.
"Los políticos tenemos que tener la suficiente madurez como para sentarnos y debatir los problemas y las soluciones en materia de seguridad", destacó el ministro de Justicia de Buenos Aires, Guillermo Montenegro.
Montenegro hizo las declaraciones a radios de la capital del país horas después de que la Legislatura de la ciudad aprobara la creación de la Policía Metropolitana, que comenzaría a funcionar a finales de 2009.
La iniciativa fue propuesta por el alcalde porteño, Mauricio Macri, después de que fracasaran sus gestiones ante el Gobierno nacional para que éste traspasara la Policía Federal a la órbita de la capital argentina con sus fondos correspondientes, que rondan los 900 millones de pesos (unos 267 millones de dólares) anuales.
Actualmente, la seguridad de la ciudad está a cargo de la Policía Federal, una herencia de cuando la capital del país no era autónoma y dependía del poder central, mientras que en el resto de Argentina cada provincia tiene su propia fuerza de seguridad.
El debate legislativo dejó en claro que la ley es una herramienta que pocos saben cómo se utilizará.
Al parecer, la nueva fuerza de seguridad tendrá unos 1.000 agentes que podrán actuar ante cualquier tipo de delitos, aunque los gobiernos central y de Buenos Aires deberán coordinar acciones para evitar conflictos con la Policía Federal.
En ese sentido, Montenegro puso como ejemplo la provincia de Buenos Aires, la más poblada y económicamente más importante del país, donde, precisó, "conviven cuatro fuerzas de seguridad".
La Legislatura porteña aprobó la creación de la Policía Metropolitana en momentos en que se han multiplicado los reclamos de seguridad de la ciudadanía en medio de una oleada de delitos.