La historia de los "Big Three" con los Wizards de Washington llegó a su final después que se completasen los traspasos de los aleros Caron Butler y Antawn Jamison para dejar sólo al base Gilbert Arenas dentro de la organización.
Pero Arenas, el jugador franquicia, tampoco puede ayudar al equipo al estar suspendido por lo que resta de temporada tras el escándalo de la posesión de armas de fuego en el vestuario del Verizon Center y el próximo mes un juez decidirá sobre sus acciones.
De ahí que quedaba la duda de si Arenas cuando cumpla con todas las responsabilidades tanto legales como de disciplinarias volverá a estar con los Wizards.
La respuesta la dio el presidente de los Wizards, Ernie Grunfeld, quien dijo que cuando el "Agente Cero", como se hace llamar Arenas, vuelva a la competición, esperan que siga con el equipo.
"Está bajo contrato y seguirá con nosotros", declaró Grunfeld. "Forma parte de la organización. Si desea jugar, puede hacerlo aquí".
Pero lo más importante de todo, Arenas antes debe saber si evita ir a la cárcel cuando el próximo 26 de marzo reciba la sentencia a su caso de posesión de un arma de fuego sin licencia para tenerla fuera de su domicilio, del que se declaró culpable.
Grunfeld fue el responsable de negociar, en julio del 2008, con Arenas un contrato por 111 millones de dólares y seis años, de los que aun le quedan dos por cumplir.
Arenas que las pasadas temporadas sufrió dos operaciones en la rodilla izquierda y sólo jugó 13 partidos en la del 2007-08, volvió a sufrir una tercera cirugía en septiembre del 2008 para jugar sólo dos encuentros en la del 2009.
Sin embargo, Arenas en la presente temporada había logrado unos promedios de 22,6 puntos en los 32 partidos que llevaba disputados antes que surgiese el escándalo de las pistolas en el vestuario y que el comisionado de la NBA, David Stern, lo suspendió de forma indefinida por lo que resta de temporada.
Arenas, que negoció su contrato sin agente, no ha vuelto a hablar con Grunfeld, con quien mantenía una excelente relación, pero que el escándalo daño sin que hasta el momento haya sido reparada.
Grunfeld no pudo tampoco disimular que su relación con Arenas no es buena y se limitó a decir que era "normal", aunque el equipo no deja tampoco entrenar al jugador en sus instalaciones, pero si le ayudan los preparadores físicos.
"Forma parte de la organización y está bajo contrato y si desea jugar, éste es el lugar donde debe hacerlo", reiteró Grunfeld. "Además Gilbert es un profesional del baloncesto y jugar es su vida y lo que sabe hacer, por lo que su actuación situación no es nada fácil".
Grunfeld destacó que nadie desea ver a alguien pasar por una situación como la que vive Arenas, pero durante el verano tendremos que sentarnos para hablar y no tenemos ninguna duda que trabajará más duro que nunca para volver a ser el mejor profesional posible", señaló Grunfeld.
Con relación a los traspasos de Butler a los Mavericks de Dallas y de Jamison a los Cavaliers de Cleveland, sin recibir ningún jugador interesante para el futuro del equipo, Grunfeld dijo que había llegado el momento de ir en otra dirección.
Grunfeld reconoció que la marca perdedora de 18-33 que tienen en la actualidad los Wizards no era lo que los responsables del equipo querían cuando dio comienzo la temporada, sino todo lo contrario estaban convencidos que tenían un equipo para asegurar un puesto en la fase final del campeonato.
"La realidad es muy diferente, lo mismo que dejar claro que la etapa de los 'Big Three' forma parte del pasado en el que tampoco pudimos ser ganadores", admitió Grunfeld. "Todos apoyamos a estos jugadores, pero no fue posible el éxito".
Grunfeld dijo que no había tiempo para las lamentaciones, todo lo contrario había que aprender de los errores y seguir trabajando para construir un equipo ganador tanto dentro como fuera del campo.
"La lección ha sido grande, pero también todo lo que hemos aprendido y ahora estamos listos para tomar las decisiones correctas de cara al futuro", agregó Grunfeld.