El Gobierno argentino controlará desde la semana próxima a molineros y exportadores de trigo para verificar si pagan a productores un precio menor al que estipula el mercado internacional, tal como reclama el sector agrario, que este lunes iniciará un cese de ventas de granos en señal de protesta.
"Iremos a los molinos, a las exportadoras, a corredores, a acopiadores, todos aquellos que están en la cadena", confirmó hoy el el subsecretario argentino de Agricultura, Oscar Solís, en declaraciones radiales.
El funcionario indicó que los operativos permitirán "mostrar adónde está el problema" y reflejar "quien se está quedando con un margen (de ganancias) que no es el que le corresponde".
Los productores de trigo sostienen que los cupos de exportación de granos que fija el Gobierno para garantizar el abastecimiento interno anulan la competencia entre los molineros y los exportadores, con lo cual sufren pérdidas del 20 por ciento en relación con el precio internacional luego de descontados los impuestos a la exportación (unos 60 dólares por tonelada).
El Ministerio de Agricultura anunció el pasado miércoles el levantamiento de las trabas para la exportación de un remanente de tres millones de toneladas de trigo, medida considerada "insuficiente" por las patronales agrarias, que ese mismo día declaró un cese de siete días en la comercialización de granos, a partir del lunes próximo.
Se trata de la novena huelga comercial que el campo realiza desde 2008, cuando se enfrentó al Gobierno de Cristina Fernández a raíz de la incorporación de un sistema de impuestos móviles a las exportaciones de granos que finalmente fue impedido por el Parlamento.