Los jugadores de Argentina dispusieron hoy de una jornada de descanso vespertina, la tercera desde que están en Sudáfrica, mientras el seleccionador, Diego Maradona, sigue reflexionando sobre la mejor forma de afrontar a Grecia en el último encuentro de la primera fase.
Con la clasificación para octavos de final prácticamente lograda, el técnico se plantea introducir cambios para dar refresco a los hombres que jugaron los dos primeros partidos o mantener la confianza en un once que, por ahora, ha dado buenos resultados.
Lo cierto es que, pese a las victorias ante Nigeria (1-0) y Corea del Sur (4-1), Argentina no tiene asegurado ni el primer puesto de la clasificación, aunque sólo un desastre deportivo la dejaría fuera de los octavos de final.
Por eso, el seleccionador no tiene claro si hacer unas rotaciones que pueden descentrar al equipo y sufrir un tropiezo de inciertas consecuencias en la confianza de un grupo que, hasta la fecha, no ha hecho más que afianzar su crédito y su fe en la victoria.
En el recuerdo está la Copa América de 1995, cuando el entonces seleccionador Daniel Passarella decidió dar descanso a la mayor parte de sus titulares tras haber ganado los dos primeros encuentros.
El equipo cayó en el tercero frente a Estados Unidos por 3-0 y se vio obligado a cruzarse con Brasil, que lo eliminó en la tanda de penaltis tras un partido que acabó con empate a dos.
Así pues, Maradona se plantea introducir cambios puntuales, ligeros retoques en un esquema de juego que le viene funcionando adecuadamente.
Algunos de los cambios serán obligados, como la salida de Jonás Gutiérrez, el centrocampista que ha venido haciendo las veces de lateral derecho y que acumula dos tarjetas amarillas, por lo que purgará una sanción ante Grecia. Su puesto puede ser ocupado por Ariel Garcé.
Otra baja casi segura es la del central Walter Samuel, que sufre una contractura en la parte posterior del muslo izquierdo. Todavía no está médicamente descartado, pero el principio de prudencia puede recomendar dejarlo en el banco.
En otras líneas también puede dar refresco a jugadores, pero lo parece poco probable que toque la delantera, su arma preferida, una tripleta de dinamita que está creando sensación en Sudáfrica.
Liderada por Lionel Messi, motor del juego ofensivo albiceleste, rematada por Gonzalo Higuaín, máximo goleador de lo que va de campeonato, y con Carlos Tévez como necesario pulmón, la línea ofensiva constituye una joya que Maradona no quiere quebrar.
Por si tenía dudas, Messi e Higuaín ya le hicieron saber que no quieren saber nada de descansos ni rotaciones.
Tampoco otros jugadores, como Javier Mascherano, pero puede que con el centrocampista del Liverpool sea menos condescendiente a la vista de que su función en el equipo precisa de más esfuerzo físico.
A la espera de que se resuelvan estas dudas, el equipo disfrutó de su tercer día libre en Pretoria y la mayor parte de los jugadores aprovechó para pasarlo en familia o con amigos.
Algunos acudieron de compras a la ciudad, otros lo pasaron paseando y algunos se quedaron en el Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria, lugar de concentración de la albiceleste.
Por la mañana todos se entrenaron en el gimnasio excepto los porteros, que lo hicieron a campo abierto.
Samuel estuvo ausente de la práctica por sus problemas físicos y se puso en manos de los fisioterapeutas.
Mañana volverá la rutina a la concentración argentina y Maradona dejará entrever más detalles de a donde le llevan sus reflexiones.