Argentina negó hoy que tres aviones militares del Reino Unido hayan violado su espacio aéreo en un vuelo hacia Chile, luego de que la prensa local advirtiera sobre una investigación del Gobierno en torno al supuesto incidente.
La Fuerza Aérea Argentina aclaró en un comunicado que los tres aviones británicos con asiento en las Islas Malvinas recibieron el pasado miércoles la autorización del centro de control argentino "Comodoro Rivadavia" para sobrevolar por el sur del país hasta llegar a la chilena Punta Arenas.
Se cumplió con lo establecido "por la Organización de Aviación Civil Internacional, para estas circunstancias de excepción. (...) Por consiguiente no existió violación del espacio aéreo nacional", indicó la fuerza en la nota oficial.
Medios locales habían advertido hoy, basados en fuentes oficiales, que el Gobierno de Cristina Fernández iba a investigar si había existido una violación del espacio aéreo argentino por parte de las tres aeronaves.
Los aviones debieron aterrizar el miércoles en Chile, porque el aeropuerto de Malvinas se encontraba cerrado para toda operación debido a razones meteorológicas, precisó la Fuerza Aérea.
Las aeronaves sobrevolaron parte de la provincia argentina de Tierra del Fuego, en el extremo sur del país y a unos 600 kilómetros de las Malvinas, bajo dominio británico desde 1833 y cuya soberanía reclama Argentina, que invadió ese archipiélago en abril de 1982.
Ello dio lugar a una guerra que concluyó en junio de ese mismo año con la derrota de las tropas argentinas.
La semana pasada, el Gobierno argentino citó a la embajadora del Reino Unido en Buenos Aires, Shan Morgan, para entregarle una carta de protesta por la política británica sobre las Malvinas, en respuesta a una queja del Reino Unido por los controles marítimos impuestos por Argentina alrededor del archipiélago.
El Gobierno de Argentina exige desde hace tres meses una autorización especial a los barcos que naveguen por aguas argentinas después de que empresas británicas iniciaran operaciones de explotación petrolera en las proximidades de las islas.
El inicio de la exploración petrolera de empresas de capital británico en las Malvinas tensó la relación entre el Reino Unido y Argentina, que presentó sus quejas ante la ONU e incluso pidió a la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, que aliente un diálogo entre los dos países para discutir la soberanía del archipiélago.