La Asamblea General de la ONU analizó hoy los avances logrados en los últimos meses en el terreno del desarme nuclear, que podrían profundizarse durante la próxima Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear.
Representantes de la mayoría de los 192 países que conforman el organismo mundial asistieron al encuentro en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, que tuvo como protagonista el nuevo tratado alcanzado por Estados Unidos y Rusia para reducir sus arsenales nucleares.
"Recientemente hemos visto tomar forma a un nuevo y positivo esfuerzo" tras pasar casi una década "sin ningún avance significativo en la agenda del desarme", destacó el presidente de la Asamblea General, el libio Ali Abdessalam Treki.
El próximo paso, prosiguió, es la Conferencia de Revisión del TNP, que se celebrará del 3 al 28 de mayo en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
"Es evidente que la comunidad internacional no puede permitirse fracasar en el intento de obtener un resultado positivo que aborde de manera equilibrada los derechos y las obligaciones contenidas en los pilares del tratado", agregó.
En una aparente alusión a la controversia sobre el programa nuclear de Irán, Treki resaltó que el uso de la energía nuclear para propósitos civiles es una "aspiración legítima de todos los países que quieren fomentar si desarrollo económico".
Al mismo tiempo, indicó que esas aspiraciones deben enmarcarse "en los artículos del TNP" y ejercerse "en plena cooperación con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA)".
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, observó que el nuevo tratado START entre Washington y Moscú, además de la Cumbre de Seguridad Nuclear de la semana pasada en la capital estadounidense, ejemplifican "una nueva voluntad de negociar y entender la importancia del desarme nuclear y la no proliferación".
"El mundo tiene un exceso de armas y una carencia de fondos para el desarrollo", afirmó Ban, quien recordó que el gasto anual en defensa en el planeta supera el billón de dólares.
También expresó el deseo de que "este nuevo impulso político" en el campo del desarme propicie el "resultado exitoso" de la conferencia del TNP.
La reunión de los países signatarios de este tratado debe servir para detener la proliferación de los arsenales nucleares y fortalecer la voluntad de eliminarlos, dijo por su parte la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice.
La diplomática subrayó que la comunidad internacional "debe darse cuenta de que el régimen de no proliferación pierde fuerza si se permite que quienes lo infrinjan actúen con impunidad", en una referencia al caso iraní.
Asimismo, aseguró que Washington se mostrará "constructivo, flexible y una voz partidaria del consenso" durante la conferencia del mes que viene.
"Estados Unidos se ha marcado un nuevo rumbo en política nuclear para afrontar las amenazas a las que nos enfrentamos hoy en día", agregó Rice, quien recordó que EE.UU. y Rusia almacenan el 90 por ciento de las armas nucleares del planeta.
Por su parte, el embajador de Rusia, Vitaly Churkin, dedicó buena parte de su intervención al nuevo tratado de desarme nuclear START, firmado el 8 de abril en Praga por el presidente ruso, Dmitri Medvédev, y el estadounidense, Barack Obama.
"Deseamos que la conclusión del nuevo tratado entre Rusia y Estados Unidos facilite el fortalecimiento de los regímenes de no proliferación", agregó.