Asamblea**Cada día, la Asamblea Nacional luce como un organismo inútil, incapaz de cumplir con sus deberes más elementales. No es posible que deseche como prueba sumaria los graves cargos formulados por uno de los magistrados de la Corte Suprema contra algunos de sus colegas, para adelantar una investigación sobre la verdad de los hechos.
Magistrados** Hemos dicho que lo más cercano a Dios en la tierra es un magistrado del máximo tribunal, al punto que, en otros países, puede decidir entre la vida y la muerte. Antes ese poder lo ejercía el Rey, "por derecho divino", hasta que después de muchas revoluciones, tal facultad pasó a los magistrados, que administran justicia en nombre del Estado o el pueblo.
Peligro** La Asamblea juega con la suerte del sistema democrático. Recuérdese lo ocurrido en Perú, cuando el desconocido Fujimori ganó la presidencia y, al poco tiempo, disolvió el Congreso y botó a todos los jueces, siendo aplaudido a rabiar. Y hoy, Ecuador suma ocho meses sin magistrados, al extremo que ha pedido ayuda a la OEA para reemplazarlos, porque el pueblo no quiere a nadie.