Aseo**En la primera oportunidad, va a haber que examinar lo que está ocurriendo con la tasa de aseo cobrada por el municipio capitalino, cuyo abusivo costo, por un pésimo servicio, se suma a los dolores de cabeza, que junto a los costos de la luz, el teléfono y el agua, traen abrumados a 150 mil hogares panameños de todos los estratos sociales. Esto no tiene lógica ni justificación, salvo una colosal rebusca.
Abuso**Un solo edificio, frente a Las Tinajas, debe tan sólo por aseo más de B/. 40 mil. Un pequeño apartamento de 114 metros en Vía Grecia, paga B/. 37 de aseo y B/. 17 de agua mensual, pese a haber sido reportado vacío. Otro, en cambio, situado en Punta Paitilla, tres veces mayor, paga la mitad de aquél, estando ocupado. ¿Cuál es el criterio? Este es el único país donde se paga más por aseo que por agua.
Jubilados**Por promedio, el aseo cuesta tres veces más que el agua, por un servicio muy inferior. Del atraco, ni los jubilados se salvan, porque el municipio insiste en cobrarles tarifa plena, pese a la ley que les concede rebaja en los servicios públicos. Eso ha motivado que el legislador José Muñoz haya presentado un proyecto que obliga a darles 30% de descuento por la tasa de aseo. Al menos ellos tienen quién los defienda.