Autonomía**La Constitución no le da a la Universidad de Panamá el privilegio de la extraterritorialidad. La autonomía universitaria es patrimonial y académica solamente. Una institución con un presupuesto de más de cien millones de balboas, pagados por nuestros impuestos, debiera tener directivos que distinguieran entre autonomía, autarquía e independencia.
Combate**Más grave aun es que, ante la pregunta hipotética de qué harían si la Policía Nacional ingresa en el campus universitario, la respuesta del rector García de Paredes haya sido "Si lo hacen los vamos a combatir". La buscada ambigüedad del término "combatir" en el contexto de las batallas campales en que degeneran dichas protestas no deja dudas.
Autoridad**Esa respuesta es más propia de un líder de pandilla que de un rector universitario. La autoridad del Estado panameño debe hacerse sentir en todo el territorio nacional, sea las selvas de Darién o la jungla de asfalto en donde se guarecen los prototerroristas pseudoestudiantiles que trancan calles, asaltan a transeúntes y destruyen casetas sin autorización.