El azafato de JetBlue que, tras discutir con un pasajero, armó la rampa de emergencia de un avión recién aterrizado en Nueva York y escapó por ella no irá a la cárcel, pero debe pagar 10.000 dólares a la empresa y participar en un programa de rehabilitación, informó hoy la Fiscalía de Queens.
Steven Slater, el auxiliar de vuelo que en agosto pasado se hizo famoso al huir por la rampa del avión que había atendido desde Pittsburg (Pensilvania) con dos latas de cerveza en la mano antes de que el aparato alcanzara la terminal del aeropuerto JFK, esquivó la pena de hasta siete años que podía haber recibido.
En su lugar, fue condenado a entre uno y tres años de prisión, aunque no hará falta que ingrese a la cárcel, ya que alcanzó un acuerdo con la Fiscalía por el que se compromete a participar durante doce meses en un programa de rehabilitación mental.
Además, se comprometió a pagar a la compañía aérea 10.000 dólares para compensar los gastos que su acción ocasionó a JetBlue, que, entre otros costes, tuvo que reemplazar la rampa de emergencia del avión.
Slater, de 38 años, llegó a ese acuerdo tras declararse culpable de varios delitos de los que se le acusaba relacionados con el acto de negligencia que protagonizó al armar la rampa de emergencia sin necesidad y poner en peligro a los pasajeros de la nave y a otros aviones que se encontraban en la pista del transitado aeropuerto.
Durante un año, el ex empleado de JetBlue se someterá a un tratamiento personalizado en el que será supervisado por las autoridades y en el que se contempla el uso de medicamentos así como varias visitas psiquiátricas.
"Creo que el acusado ha reconocido finalmente la seriedad de sus acciones y está determinado a asumir su responsabilidad. Bajo las circunstancias, el acuerdo alcanzado hoy responde justamente a la seriedad de los cargos y a la necesidad del acusado de rehabilitarse", indicó en un comunicado el fiscal del distrito de Queens, Richard Brown.
Slater se convirtió en un auténtico fenómeno mediático hace unos meses, cuando, después de mantener una acalorada discusión con un pasajero del vuelo que operaba, se despidió de los viajeros por megafonía, tomó sus pertenencias y unas cervezas del carrito de bebidas, armó la rampa de emergencia y se lanzó por ella.
Luego, se las apañó para llegar sin problemas hasta el aparcamiento del aeropuerto, donde tenía su automóvil, e irse a casa, donde horas después fue detenido y puesto a disposición policial.
La discusión con el pasajero se desencadenó cuando éste se levantó de su asiento nada más aterrizar e intentó recoger antes de lo permitido el equipaje de mano, uno de cuyos bultos golpeó accidentalmente al auxiliar de vuelo, quien le recriminó su actitud.
El pasajero se negó repetidamente a disculparse e insultó a Slater, quien luego se dirigió al pasaje mediante el sistema de intercomunicación, en un mensaje en el que insultó al viajero y dijo estar harto de los gajes de su profesión.