El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se mostró hoy esperanzado en que el Consejo de Seguridad considere la creación de una misión del organismo en el Sur de Sudán para velar por la estabilidad de ese nuevo país y la región cuando se formalice su independencia el próximo 9 de julio.
"He pedido al Consejo de Seguridad que estudie mi propuesta para establecer una misión en el Sur de Sudán", indicó Ban ante la prensa poco después de anunciar que se presentará a la reelección como secretario general y de insistir en que lograr la estabilidad en Sudán seguirá siendo una de sus prioridades.
El diplomático surcoreano se mostró convencido de que "la activa participación de las operaciones de paz de la ONU" en ese lugar, sumado al "apoyo y la flexibilidad de las partes" conducirá a que "el conflicto entre el norte y el sur de Sudán se resuelva tan rápido como sea posible".
El máximo responsable de la ONU expresó su preocupación por los últimos acontecimientos de violencia vividos en Sudán después del referéndum que condujo a la independencia del sur del país.
El próximo 9 de julio, el Sur de Sudán debe convertirse en un Estado independiente después de que el pasado febrero se anunciara la victoria de los partidarios de la independencia con respecto de Jartum en el referéndum de autodeterminación allí celebrado.
El mandato de la actual Misión de Naciones Unidas en Sudán (UNMIS) fue ampliado en mayo en principio hasta la independencia del Sur, mientras que Jartum ya ha pedido a Ban que se dé por terminada la misión del organismo.
El secretario general se mostró concretamente inquieto ante la situación en la disputada región perolífera de Abyei, donde dijo que "la situación ha sido totalmente inaceptable", y alertó de que, pese a que "ahora se ha restaurado la calma, siempre hay una posibilidad de que se renueven las hostilidades".
La región, disputada entre Jartum y el nuevo Gobierno del sur, ha sido ocupada por las fuerzas del norte y en ella se han producido episódicos enfrentamientos entre esas fuerzas militares y grupos armados del sur, que han conllevado el desplazamiento de más de 40.000 civiles.
Por esos motivos, Ban sustentó la idea de que se cree una misión de la ONU que dé respuesta a las fricciones entre norte y sur tras la independencia del Sur de Sudán, y pidió además que las partes lleven a cabo "un diálogo serio" para resolver sus diferencias antes del 9 de julio.
La pasada semana, el Consejo de Seguridad de la ONU emitió una declaración en la que aseguró que "la seguridad y la prosperidad de ambas partes se beneficiaría de la ampliación de la presencia de la ONU en Abyei más allá del 9 de julio".
La guerra entre el norte y el sur de Sudán comenzó en 1983, cuando el régimen de Jartum impuso la ley islámica en todo el país, y los rebeldes sureños, de mayoría cristiana y animista, se levantaron en armas.
El conflicto finalizó el 9 de enero de 2005, fecha en la que el Gobierno sudanés y los rebeldes firmaron un acuerdo de paz que puso fin a 21 años de una guerra que causó la muerte de dos millones de personas, aunque lo relativo a Abyei quedó al margen de esos acuerdos debido a sus complejidades tribales.
Ban aseguró hoy que la ONU debe "dar una respuesta completa a todos los asuntos sudaneses, principalmente los relativos a Abyei y Darfur".
"Hemos sido capaces de desplegar el mayor número de casos azules en Darfur, una presencia que ha permitido salvar miles de vidas humanas que hubieran perecido, pero la situación allí es aún volátil", señaló el máximo responsable de la ONU.