El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dio hoy la bienvenida al acuerdo alcanzado en Kampala entre las autoridades de transición somalís, que se comprometieron a retrasar un año las elecciones previstas para agosto y a fomentar su grado de colaboración para lograr la estabilidad del país.
"El acuerdo permitirá a las instituciones federales transitorias trabajar constructivamente en interés del pueblo somalí", aseguró Ban en un comunicado emitido por la oficina de su portavoz y en el que exhortó a las partes a aplicar los acuerdos "rápidamente" dentro del marco del Acuerdo de Yibuti.
El presidente del Gobierno Transitorio de Somalia, Sharif Seij Ahmed, y el líder del Parlamento Federal Transitorio del país, enfrentados en el campo político, firmaron hoy ese acuerdo bajo mediación del presidente de Uganda, Yoveri Museveni, y el representante de la ONU para Somalia, Augustine Mahiga.
El nuevo compromiso hace reiterados llamamientos al trabajo coordinado y la cooperación entre el Gobierno y el Parlamento, en estos momentos enfrentados, y precisa que las elecciones deberán celebrarse antes del 20 de agosto de 2012.
Según el acuerdo, el actual primer ministro, Mohamed Abdulahi Mohamed, tendrá 30 días para presentar la dimisión y el presidente tendrá que designar uno nuevo, que tendrá otros 30 días para formar un gabinete, que deberá ser ratificado a su vez por el Parlamento en un plazo no superior a dos semanas.
El máximo responsable de la ONU, que agradeció los esfuerzos tanto del presidente ugandés como de su representante en Somalia para lograr el acuerdo, pidió a todas las partes que actúen "con determinación" para completar el proceso de transición.
Les solicitó así que promuevan un proceso constituyente, que fomenten la reconciliación y diálogo nacional, y que reconstruyan la seguridad en el país.
"La ONU continuará apoyando los esfuerzos que conduzcan a una paz duradera y la estabilidad en Somalia, y exhorta a la comunidad internacional a que aporte el apoyo necesario en ese sentido a las instituciones somalís de transición y a la misión de la Unión Africana en Somalia", añadió Ban.
Desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, Somalia ha vivido una constante guerra civil y carece de un Gobierno efectivo, mientras su territorio lo controlan milicias integristas islámicas, señores de la guerra tribales y en algunos casos grupos de bandidos armados.
La debilidad y el enfrentamiento entre las instituciones transitorias somalís ha permitido a la milicia radical islámica de Al Shabab, vinculada a Al Qaeda, acrecentar su poder y su dominio territorial en los últimos años.
Ese grupo pretende derrocar al Gobierno transitorio y establecer un estado musulmán de corte wahabí en el Cuerno de África.