Bandas**Si las bandas organizadas de nuestro país operan con relativo éxito, sin ser detectadas, en un medio tan pequeño, donde todos nos conocemos y guardar un secreto es imposible, es por la corrupción generalizada y el culto al dinero, no importa cómo se obtenga. Tenerlo y ostentarlo es causa de reconocimiento y aceptación.
Colaboradores**Para empezar, en cada gran atraco, casi siempre hay un "gato de casa". Luego, está la propia seguridad privada, cuyos agentes mal pagados, sucumben ante las tentaciones. Y cuando no, están algunas manzanas podridas que, dentro de la Policía, colaboran con las bandas, cobrándoles sobornos para filtrarles información.
Jueces**También hay equipos de abogados en planilla permanente de las bandas de delincuentes, dedicadas a defender a los maleantes que caigan y a sobornar a investigadores y gente dentro de los juzgados. Los expedientes, si es que no los libera antes un habeas corpus temprano, salen intencionalmente deficientes y torcidos.