El seleccionador argentino de fútbol, Marcelo Bielsa, afirmó este sábado que la medalla de oro olímpica ganada en Atenas no lo inmuniza para el futuro, luego de haber recibido críticas y reprobaciones de los aficionados de su país.
"Ganar no me inmuniza, porque ningún éxito lo hace y la secuencia de la competencia obliga a dejar atrás la medalla que se ganó para enfrentar lo que viene", dijo Bielsa con su habitual parquedad y gesto adusto en rueda de prensa, tras el triunfo sobre Paraguay 1-0 en la final de Atenas-2004.
El entrenador dijo que "en lo personal" el haber ganado no significa ningún tipo de revancha frente a los cuestionamientos de los que ha sido blanco en Argentina.
"Me quedó sí, una sensación de injusticia por no haber ganado la Copa América, porque el equipo fue el mejor y la verdad que merecía el título", dijo respecto de la dura derrota, aún no asimilada por los argentinos, ante Brasil.
Los guaraníes estaban diezmados por las expulsiones de Emilio Martínez, a los 66, y Diego Figueredo, a los 82, en un encuentro melancólico y aburrido, que fue abucheado por los aficionados griegos. Tibios aplausos se escucharon cuando los vencedores agitaron una bandera blanca y celeste.
El ritmo del partido era tan adormecedor que cada tanto los aficionados batían palmas para animar a los jugadores y terminar con el bostezo de lo que parecía un entrenamiento más que una final por el premio dorado.
El orden táctico y la disciplina de los argentinos era impecable, obedeciendo los deseos del entrenador Marcelo Bielsa, que prefiere el equilibrio como valor supremo de su escuadra.
Los argentinos se lanzaron al ataque y se perdieron goles Tévez, Rosales y Delgado hasta que terminaron durmiendo el balón, sin querer jugar, lo que fue castigado por el público.