El ex presidente Bill Clinton prosigue hoy su misión de ayuda a demócratas en apuros en todo EE.UU. al respaldar a varios correligionarios en Michigan, en la campaña para las reñidas elecciones legislativas del 2 de noviembre.
Estados Unidos renueva ese día la Cámara de Representantes, un tercio del Senado, una treintena de gobernadores y otros puestos locales y estatales en una jornada en la que los demócratas en el poder ven peligrar su reinado en el Congreso.
La debilidad económica del país se ha convertido, según los sondeos, en uno de los grandes enemigos de los demócratas, que heredaron una economía sumida en una profunda crisis a la que no han logrado todavía reanimar del todo.
Clinton, uno de los mayores políticos de la historia reciente del país, acude a los mítines con unas credenciales que ya quisieran poder exhibir en estos momentos sus compañeros de partido, al haber presidido durante un periodo de gran bonanza económica.
El ex presidente (1993-2001) dejó al país con superávit presupuestario y empleo en abundancia, una situación bien distinta de la coyuntura económica actual en la que EE.UU. afronta un déficit récord y una tasa de desempleo próxima al 10 por ciento.
De ahí que muchos de los asistentes a sus mítines carguen pancartas con mensajes como el de "echo de menos la prosperidad y a Clinton".
Con esas credenciales a sus espaldas, Clinton, de 64 años, ha recibido peticiones de ayuda de todo el país y ha hecho campaña como si fuera un candidato más.
Su oficina asegura que ha respaldado a más de 65 candidatos demócratas en cerca de 100 eventos, en un ritmo que ha ido en aumento a medida que se aproxima la cita con las urnas.
El ex mandatario, que estuvo ayer en Florida y hoy en Michigan ha visitado en la última semana varias ciudades de California, así como el estado de Washington, en la costa oeste del país, Carolina del Norte y Maryland, entre otros.
La alusión a la actual tesitura económica es común durante sus apariciones.
Ayer, sin ir más lejos, reconoció que los demócratas no habían conseguido reanimar del todo a la economía durante los 21 meses que llevan en el poder.
Aun así, insistió en que no fueron sus compañeros de partido los que hundieron al país sino la oposición republicana y pidió a los votantes que den más tiempo a los demócratas para acabar su trabajo.
Durante su paso por Miami (Florida) dijo que los electores habían dado ocho años a los republicanos para "cavar el hoyo" en el que está sumido el país.
"Dadnos a nosotros otros dos parar salir de él", pidió el ex presidente.