El ministro de Asuntos Exteriores de Birmania (Myanmar), Nyan Win, aseguró hoy en la ONU que el régimen militar hará todo lo posible para garantizar que las próximas elecciones en su país sean "libres y justas", pese a las denuncias de fraude de la oposición.
El jefe de la diplomacia birmana resaltó que el pueblo de su país podrá elegir en los comicios generales del próximo 7 de noviembre "a los representantes que quiera".
"Pese a los retos que afrontamos, estamos comprometidos en hacer todo lo que podamos para celebrar unas elecciones generales con éxito, en interés del país y su pueblo", dijo Win en su intervención en la apertura del nuevo período de sesiones de la Asamblea General de la ONU.
Además, aseguró que las autoridades birmanas cuentan con "la amplia experiencia y las lecciones que hemos aprendido en la celebración de elecciones generales con múltiples partidos en nuestra historia".
Según explicó, a las elecciones concurrirán un total de 37 formaciones políticas y 3.000 candidatos de diferentes orígenes étnicos que, en su opinión, garantiza que "virtualmente todo el mundo esté incluido" en la consulta.
Win intervino en la Asamblea General un día después de la reunión ministerial del grupo de amigos de Birmania encabezada por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el lunes.
Tras el encuentro de ayer, el máximo responsable de Naciones Unidas explicó que se pidió al régimen militar que libere a los presos políticos, incluida Daw Aung San Suu Kyi, para garantizar la credibilidad de las elecciones.
La Comisión Electoral de Birmania anunció el pasado 14 de septiembre la disolución del partido de Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), y otras nueve formaciones políticas.
La LND rehusó registrarse en la citada comisión en acto de condena de la Constitución de 2008 y la legislación electoral aprobadas por la Junta Militar para organizar los próximos comicios.
Birmania es una dictadura militar desde 1962 y no celebra elecciones desde 1990, cuando los uniformados se negaron a acatar la abrumadora victoria en las urnas de la LND, encabezada por Suu Kyi, bajo arresto domiciliario desde 2003.
Los comicios son vistos por el movimiento prodemocracia como una farsa que únicamente persigue mantener en el poder a los generales, cuyos intereses defenderán al menos siete partidos vinculados a la Junta Militar.