Las fuerzas policiales y militares bolivianas han destruido 5.024 hectáreas de plantaciones ilegales de coca en lo que va de año, superando la meta anual que establece la legislación antidroga para esa operación, informó hoy una fuente oficial.
El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Felipe Cáceres, dijo a la agencia estatal ABI que la meta fijada en la ley, igual a 5.000 hectáreas, fue cumplida a tres meses de finalizar la gestión.
Señaló que hasta fin de año esperan rebasar las 8.000 hectáreas de coca excedente erradicada, cuyos cultivos son usados por los narcotraficantes para la elaboración de la cocaína.
Destacó que en las operaciones primó "el diálogo" con los productores de coca "y no la violencia, como solía ocurrir en los Gobiernos del pasado".
Las normas vigentes en Bolivia permiten el uso de la coca y establecen un límite de 12.000 hectáreas en el país para consumos culturales, industriales y medicinales.
La planta incluso ha sido reconocida como "patrimonio cultural" del Estado y "factor de cohesión social", en un artículo de la Constitución vigente en el país desde 2009 que recuerda que "en su estado natural no es estupefaciente".
El presidente Evo Morales, que todavía es el máximo dirigente de los sindicatos de productores de coca del Chapare (centro), quiere aumentar la superficie de los cultivos legales de 12.000 a 20.000 hectáreas para impulsar planes de industrialización de la planta.
Morales también ha gestionado con escaso éxito, ante la Comisión de Estupefacientes de la ONU, la despenalización de la coca.
Según un reporte difundido en junio pasado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en 2009 las plantaciones de coca en Bolivia se situaron en un total de 30.900 de hectáreas, 1% más que las 30.500 de la gestión precedente.
La oficina de Cáceres informó la semana pasada que se han decomisado 21,7 toneladas de cocaína y 965 de marihuana en lo que va de 2010.