El partido amistoso que disputan hoy las selecciones de Estados Unidos y Brasil tiene como gran centro de atención el futuro de los entrenadores de ambos equipos que marchan por caminos muy diferentes.
Mientras que para Bob Bradley, responsable de la selección de Estados Unidos, podría estar ante su último partido al frente del equipo, para Mano Menezes, el nuevo estratega de la 'verde amarela', se trata del debut oficial que marca el inicio del proyecto orientado a conseguir el sexto título de campeones del mundo.
Bradley reconoció que retomará sus negociaciones con la Federación Estadounidense de Fútbol acerca de su futuro cuando concluya el partido amistoso ante Brasil, que se va a disputar en el New Meadowlands Stadium, ex antiguo campo de los Gigantes de Nueva Jersey.
El entrenador estadounidense, que llevó al equipo de las barras y las estrellas a la segunda ronda de la Copa Mundial donde fue eliminado en tiempo extra ante Ghana, tiene contrato en vigor hasta el próximo mes de diciembre, pero podría no terminarlo.
Bradley explicó en rueda de prensa que ha tenido algunas negociaciones con los directivos de la Federación, encabezada por el presidente Sunil Gulati y el secretario general Dan Flynn, pero sin que hubiesen hablado de algo en concreto.
"Creo que se plantearon algunos puntos generales y se acordó que ya que este partido se realizaría tan pronto era lógico partir de esos puntos", señaló Bradley. "Ambas partes podrían pensar un poco acerca de lo que se puso sobre la mesa y podríamos retomar las conversaciones tras el partido".
En cuanto a los rumores sobre su posible llegada al fútbol inglés para dirigir a equipos como el Aston Villa, que se quedó sin entrenador tras la renuncia sorpresa de Martin O'Neill, Bradley se limitó a decir que "Europa siempre es una opción que está presente y a la vez un reto".
El mismo que tiene Menezes al hacerse cargo de la selección de Brasil tras la salida de Dunga después de la eliminación en cuartos de final del pasado Mundial de Sudáfrica.
Pero en el caso de Menezes el objetivo también lo tiene muy claro y no es otro que el de construir un nuevo proyecto que permita a Brasil volver a ser campeón del mundo cuando se dispute en su país la edición del 2014.
"Es muy importante que comencemos la nueva etapa con un buen resultado y dando un gran espectáculo futbolístico y deportivo", señaló Menezes, que sólo ha llamado a cuatro jugadores que estuvieron en el pasado Mundial de Sudáfrica. "Brasil siempre tiene la expectativa de ganar y para eso estamos aquí".
Además Menezes dijo que había que trabajar con realidades y la primera tendría que ser un buen resultado frente a un equipo serio y competitivo como el de Estados Unidos.
Menenez adelantó su posición de comenzar una nueva etapa de entendimiento y buena relación entre todo el mundo que rodea a la selección de Brasil.
"Todos debemos participar en relajar las relaciones entre los medios de comunicación, el equipo y los aficionados, que la mayoría de las veces ha sido tensa", admitió Menezes.
El nuevo seleccionador brasileño también recordó que la celebración de un Mundial en Brasil desde 1950 era un acontecimiento muy especial para todo el país y había que estar muy unido al equipo nacional.
Menezes reconoció que irse de Estados Unidos con un triunfo y una buena imagen del fútbol de Brasil sería la mejor aportación que se le podría hacer al nuevo proyecto, que inicia el camino rumbo a la Copa del Mundo del 2014.