Las autoridades brasileñas se incautaron de un récord de 115,3 toneladas de drogas en sus fronteras en los últimos seis meses gracias a la puesta en operación de un plan estratégico para proteger las áreas limítrofes, informaron hoy fuentes oficiales.
El volumen de drogas decomisadas en las fronteras entre el 8 de junio y el 8 de diciembre es 14 veces superior al aprehendido en el primer semestre del año, según el balance divulgado por el vicepresidente brasileño, Michel Temer.
Del total decomisado, 99,5 toneladas era de marihuana y 15,8 toneladas de cocaína.
En el mismo período de seis meses también fueron detenidas 4.200 personas acusadas de diferentes delitos y decomisados 534 armas de fuego y 4,4 millones cajetillas de cigarrillos de contrabando, según el balance.
"Se trata de un número extraordinario. Elevar en 14 veces la cantidad de droga decomisada entre un semestre y otro es demostrar el éxito de la operación", afirmó Temer.
Las operaciones fueron lanzadas a comienzos de junio en las fronteras de Brasil con Uruguay, Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Guyana y Surinam.
El llamado Plan Estratégico de las Fronteras, coordinado por Temer, prevé acciones de 10 ministerios y 26 órganos estatales para aumentar la seguridad en las fronteras y la represión a los crímenes internacionales.
Según el ministro brasileño de Defensa, Celso Amorim, tan sólo su cartera movilizó a 17.753 militares en acciones del plan, así como 120 embarcaciones, 140 blindados y 109 aeronaves.
De acuerdo con el ministro, en las cerca de 10.000 inspecciones hechas por los militares, fueron aprehendidas 46 embarcaciones y 40 aeronaves.
"Queremos hacer una ocupación más efectiva en las fronteras, lo que forma parte de la segunda fase del plan. Fue un comienzo extraordinario y la tendencia es que el volumen de decomisos se reduzca porque la criminalidad disminuirá", según Temer.
Según el vicepresidente, la ocupación efectiva de las fronteras también prevé medidas para desarrollar la economía de los municipios limítrofes, mejorar la infraestructura, generar empleos y atraer nuevos habitantes.
"Fijar personas en esa región es una forma adicional de delimitar el territorio y de mostrarle a la criminalidad que el Estado está presente", según Amorim.
"En un largo plazo también habrá un aumento del número de pelotones (militares). Estamos discutiendo eso internamente, independientemente de las operaciones", agregó el ministro.