El ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, descartó hoy que el Gobierno pueda adoptar controles sobre la inversión extranjera directa tras haber anunciado medidas para limitar las captaciones de las empresas en el exterior como herramienta para frenar la apreciación del real frente al dólar.
"La inversión extranjera directa es saludable para el país y no pensamos adoptar medidas en esta área. La inversión directa no será moderada porque es buena, pero podemos moderar los demás ingresos (de divisas) para reducir las presiones sobre el cambio en 2011", afirmó el ministro en una rueda de prensa.
Mantega explicó que las restricciones sobre préstamos externos con plazo de menos de un año que realizan las empresas y los bancos en el exterior, incluyendo los lanzamientos de papeles, fueron restringidos debido a que venían creciendo mucho y aumentando la presión sobre el cambio.
La devaluación del dólar en Brasil, de casi un 50 % en los últimos dos años, viene impulsando las importaciones y reduciendo la competitividad de las exportaciones brasileñas, y se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la industria nacional.
Según el ministro, las empresas realizaron en el primer trimestre del año captaciones en el exterior por 26.600 millones de dólares, valor en un 140 % mayor al del mismo período de 2010.
Admitió que la inversión extranjera directa también subió en el período, hasta 12.500 millones de dólares, pero que no preocupa tanto al Gobierno debido a que es benéfica para el país.
"El año comenzó con un ingreso muy elevado de inversión directa y de préstamos en el exterior. Tenemos que moderar esos ingresos. La inversión no será moderada pero los demás ingresos sí", dijo.
El ministro aclaró no obstante que la inversión extranjera directa "será examinada con lupa" para determinar si realmente está dirigida a la producción y no a la especulación.
"Si hay algún movimiento atípico (de inversión directa), lo examinaremos bien, pero por ahora no se prevén modificaciones", afirmó.
Mantega admitió que el Gobierno no espera una depreciación inmediata del real tras las medidas anunciadas hoy.
"No esperamos un efecto inmediato sobre el dólar pero sí reducir la presión de apreciación del real, porque, si dejamos (el actual volumen de ingreso de divisas al país) como está, será muy fuerte a lo largo de 2011. Si lo dejamos como está tendremos un ingreso récord (de divisas) en 2011", dijo.
La medida anunciada hoy impone un impuesto del 6,0 % sobre el ingreso al país de recursos procedentes de préstamos y lanzamientos de títulos de las empresas en el exterior.
La restricción, que rige a partir de hoy, será cobrada sobre los préstamos con plazo de vencimiento de menos de un año. Los créditos o lanzamientos con vencimiento de más de 360 días seguirán exentos.
El ministro aclaró que el Gobierno no se propone perjudicar a las empresas que realizan préstamos a largo plazo para financiar sus inversiones sino a las que toman préstamos a corto plazo para beneficiarse de los altos intereses en el país.
"No queremos perjudicar la producción ni las empresas que captan en el exterior. Las empresas podrán seguir lanzando títulos de mediano y largo plazo para financiarse sin pagar impuesto", dijo.
"Hay un movimiento fuerte de tomada de crédito en el exterior. La razón es obvia: el crédito es más barato allá. Toman recursos afuera y lo aplican aquí o lo prestan con tasas más elevadas para ganar la diferencia", dijo.
Según el ministro, además de disminuir el ingreso de dólares y reducir la presión sobre el cambio, que perjudica a los exportadores, el Gobierno también pretende disminuir el endeudamiento de empresas brasileñas en el exterior e impedir que esos recursos presionen la inflación en Brasil.
"Es una medida prudencial. No queremos que ese endeudamiento (de las empresas en el exterior) sea muy elevado. Queremos disminuir la exposición de las empresas brasileñas al cambio. Si se produce una devaluación del real, esas empresas pueden tener pérdidas", dijo.
Mantega dijo igualmente que, como los bancos toman recursos en el exterior y los prestan con intereses más elevados dentro del país, terminan presionando la demanda y, en consecuencia, la inflación.
"Parte de esos recursos está aumentando el crédito en Brasil en momentos en que estamos restringiendo el crédito para frenar la inflación", afirmó.