Brasil confía en que la victoria de Barak Obama conduzca a una "distensión" en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, especialmente con Cuba y Venezuela, declaró hoy el ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim.
El canciller, quien se encuentra en Ginebra, dijo a la agencia Estado que Brasil espera establecer "una relación de socios" con el futuro gobierno de Obama, cuyo triunfo electoral comparó con el que en el 2002 llevó al poder al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
"En el caso de Lula, la esperanza venció al miedo", indicó en alusión a un lema usado por el ex sindicalista en su campaña, y "en el caso de Obama, la esperanza ha vencido al prejuicio" racial, dijo Amorim.
El canciller admitió que, durante los últimos ocho años, Brasil ha tenido excelentes relaciones con el Gobierno de George W. Bush.
"No vamos a negar que el Gobierno brasileño tuvo una muy buena relación con la administración de Bush, de pragmatismo y respeto. Pero ahora la relación puede ser de afinidad", indicó.
El ministro manifestó su emoción por el hecho de que un negro haya llegado a la presidencia de Estados Unidos.
"Las personas de mi generación creían muy difícil que eso sucediera, pues vimos a los negros sufriendo en Estados Unidos, pero ahora la victoria de Obama es una demostración de apertura", declaró.
En relación a América Latina, Amorim consideró que deberá haber una "distensión" en las relaciones con Estados Unidos, y en especial "con Cuba y Venezuela", países a los que Bush ha mantenido en lo que se llegó a llamar el "eje del mal" latinoamericano.